Esta mañana, monseñor Arturo Ros, obispo de Santander, ha participado en el programa ‘Más de uno Cantabria’, conducido por Javier Barbero, en Onda Cero Cantabria. En su intervención, ha hecho una valoración de la Visita Apostólica que el Papa León XIV ha realizado a España, y en la que le ha acompañado en las etapas de Madrid y Barcelona.
«Ha sido una experiencia intensa, bellísima, profunda«, ha afirmado, destacando que «se puede decir que los mensajes del Papa son Evangelio puro«. «Nosotros no podemos dejar de transmitir el mensaje de Jesucristo, su persona y su palabra», y el Papa «ha convertido el Evangelio en cada circunstancia en el mensaje que el Señor transmitiría a cada persona con la que se ha encontrado«.
«Creo sinceramente -ha proseguido- que el Papa ha dicho la verdad que el mundo necesita escuchar. La verdad sostenida por el Evangelio y el magisterio de la Iglesia, que siempre es la defensa de la persona, de su vida, de su integridad, de su libertad. Todo lo que atente contra eso es denunciable. Y hay que denunciarlo con contundencia». Es consciente de que sorprende la fuerza de sus palabras, «porque estamos acostumbrados a discursos muy planos y tal vez demasiado convenientes, con miradas de perspectivas políticas, sociales, económicas, culturales… Digamos que mucha gente puede opinar según le conviene. Y, en este caso, lo que el Papa dice pueden escucharlo todos». «No es una postura determinada», ha dicho, «sino la claridad de la defensa».
Coherencia y claridad de principios
Monseñor Ros ha insistido en que «el Papa ha mostrado mucha coherencia y, al mismo tiempo, mucha claridad de principios. Mucha verdad. Y este mundo está necesitado de eso». Para el prelado, la falta de coherencia en los liderazgos actuales, hace que se despierte «inquietud» y «curiosidad» por escuchar al Santo Padre, «e incluso admiración». En este sentido, ha destacado el seguimiento mediático «extraordinario» que ha suscitado la visita del Pontífice. «El Papa no ha dejado a nadie indiferente. Es imposible», como «en Aguineguín, o en el Congreso de los Diputados, o en el centro penitenciario».
El prelado ha negado que el Papa Francisco no llegara a venir a España porque no se le quería. «No es verdad. Al contrario, él manifestó su deseo de venir. Pero cuando estaba cerca de hacerlo hubo un empeoramiento serio de su estado de salud, y no pudo ser». «Tengo la experiencia -ha aclarado- de haber estado con él cuando nos convocó, a toda la Conferencia Episcopal Española, en noviembre de 2023, y el trato fue exquisito. Él nos conocía, y nos quería mucho».
Volviendo a la visita de León XIV, ha reconocido que «ha sido impresionante» lo vivido, y también «escucharle a él». Por ejemplo, sus palabras en el puerto canario de Aguineguín, «cuando hace una defensa de la persona humana de una forma tan bella, tan clara, tan contundente: yo creo que ese discurso no lo podemos perder de vista nunca. Lo mismo que cuando estuvo en la cárcel, dando esperanza a los presos». «Es verdad que sus mensajes son luz del Evangelio«, ha remarcado, aunque «el Papa pone en ellos su sabiduría, su magisterio -es maestro-, su pensamiento, y su historia, por supuesto, que es un aporte necesario. Pero son luz del Evangelio. Es palabra del Evangelio que quiere transmitir. Por tanto, ninguna de sus palabras tiene desperdicio. Al contrario».
Procesión del Corpus y Antonio Banderas
Aunque es difícil quedarse con uno solo de los momentos vividos, si tuviera que hacerlo, monseñor Ros piensa «en la procesión del Corpus. Vengo de una familia y una tradición eucarística, que era muy entrañable, desde que era pequeñito. Y ese momento de la procesión, cantando un himno muy conocido y muy popular que dice, en un grito: ‘Cristo en todas las almas, y en el mundo la paz’, me cautivó y me emocionó muchísimo». Preguntado por alguna persona que admire fuera de la iglesia, se queda con «la intervención que hizo en Madrid Antonio Banderas. El testimonio del actor. Por su experiencia personal, por su proceso de fe y las palabras tan brillantes y tan emocionantes que nos manifestó».
A su juicio, la visita de León XIV ya está siendo un revulsivo, «porque los que hemos sido testigos directos de su presencia, acompañándole, le hemos escuchado, hemos visto sus gestos, su alegría, su sonrisa, momentos de emoción…. Difícilmente uno se puede quedar frío ante todo eso. Y, al mismo tiempo, los mensajes que en distintas circunstancias ha transmitido, y que tocan realmente el corazón». «Ahora tenemos que preguntarnos qué queremos hacer, después de esta experiencia. Hay que pensar, hay que reflexionar. Creo que es importante poder releer lo que nos ha dicho e intentar poner en práctica sus enseñanzas».
Respecto al pontificado de León XIV, ha respondido que «espero, confío y creo firmemente que va a seguir siendo como ha sido estos días en España, y que va a hacernos mucho bien a nosotros, mucho bien a la iglesia y mucho bien al mundo» puesto que «su testimonio, su palabra, ya es un referente. Todo el mundo puede escuchar al Papa León, sean creyentes o no, sean católicos o no. Tiene la palabra clara y concreta ante las necesidades presentes y futuras que el mundo tiene. Eso es una garantía. Al Papa se le va a escuchar, y puede hacer mucho bien. Lo está haciendo ya. Y eso nos da mucha esperanza«.
Acceso a la vivienda
Cuestionado por las palabras que pronunció el pasado 2 de junio, durante la presentación de la memoria anual de Cáritas Diocesana de Santander, y el lanzamiento de la campaña de denuncia contra la imposibilidad que tiene la gente vulnerable de acceder a una vivienda, se ha reafirmado en sus declaraciones: «cuando preguntas a la gente, uno de los principales problemas que hay en España hoy en día es el acceso a la vivienda. La gente joven que necesita vivir con libertad su vida, poder instalarse, poder crecer en todos los sentidos, y establecer la vida que quiere hacer en su futuro, no puede, porque la vivienda es inaccesible. Que sepamos, en Santander hay alquileres de una habitación por 500 euros; solo una habitación. Es escandaloso».
«La preocupación grave -ha dicho- es que no vemos futuro a corto plazo. No se plantean soluciones». «Nosotros no estamos para hacer viviendas», ha precisado, aunque Cáritas «interviene permanentemente; a mucha gente le hemos ayudado a pagar alquileres; a mucha gente le hemos ayudado a pagar hipotecas, porque al final eran desahucios permanentes; y a mucha gente le ayudamos a buscar vivienda o alguna habitación donde quedarse. No estamos para construir: ¡ojalá pudiéramos!», ha exclamado, «porque entonces daríamos respuesta y solución a situaciones que no se están dando». «Todo el mundo tiene que colaborar para dar soluciones«.
En esta línea, ha puesto de manifiesto la importancia de «ser testigos. Tenemos que ser testigos con nuestra vida, con lo que hacemos todos los días: nuestra palabra, nuestra forma de vivir, nuestra forma de relacionarnos con los demás. Y el Papa nos ha hablado muy claro. El respeto a la persona, la dignidad, la libertad, la verdad… todas esas cosas hay que activarlas. Este mundo necesita más testigos que maestros». «Hacen falta testigos«, ha repetido, «gente que, con su actitud, acogedora y respetuosa, construya. Construyamos un mundo más pacífico, más libre, donde podamos vivir con dignidad».
Por último, ha comentando que el pasado lunes, en la comida que el Pontífice mantuvo con los obispos en la Nunciatura, «me acerqué a saludarle en un momento en que estaba medio solo. Él me vio, me miró con esa sonrisa especial. Y yo le dije: ‘Santo Padre, tiene que venir a Santander’. Me miró, y respondió: ‘Claro que sí’. Yo insistí: ‘Tiene que ir a Santander, por su familia y, sobre todo, por santo Toribio de Liébana. Me sonrió complacido. No me dijo que sí, pero tampoco me dijo que no. Insistiremos».



