La Delegación de Enseñanza de la Diócesis de Santander ha celebrado este sábado una nueva jornada formativa para el profesorado de Religión. Bajo el título Acompañar con sentido, ha consistido en un taller vivencial orientado a fortalecer la capacidad del docente para mirar el aula de otra manera, cultivar la escucha y desarrollar un acompañamiento educativo más humano y profundo.
En el encuentro han participado casi un centenar de profesores de Religión de centros públicos y concertados, junto con varios docentes católicos de otras áreas y catequistas de distintas parroquias.

La jornada se inició a las 10:00 horas con un momento de oración ante el Santísimo Sacramento, que permitió a los asistentes situar el encuentro desde la interioridad y la dimensión espiritual de la vocación docente.
A las 10:30 horas dio comienzo la sesión formativa dirigida por Pedro Luis Picazo, profesor, formador de formadores y experto en inteligencia emocional y acompañamiento educativo. A partir de los materiales del proyecto Acompañar con sentido, Picazo desarrolló una propuesta que combinó exposición teórica, dinámicas de interioridad, trabajo en grupos y análisis de casos reales del aula.

El trabajo en grupos consistió en elaborar un recurso para el aula que afronte una determinada necesidad del alumnado utilizando paralelismos con distintos personajes que se encontraron con Jesús de Nazaret, sirviendo su disposición como inspiración para elaborar tales herramientas. Como resultado se confeccionó un decálogo, puesto en común por representantes de cada grupo.
El taller profundizó en procedimientos, como la metodología M.E.S.A. (Mirar, Escuchar, Servir de apoyo y Acompañar), orientada a mejorar la relación educativa desde la presencia, la empatía y la comprensión del mundo emocional del alumnado. También se trabajaron claves para favorecer el acompañamiento entre iguales y para integrar en el aula gestos sencillos que generen un clima de confianza, cuidado y comunidad.

Los participantes reflexionaron sobre situaciones reales de aula -conflictos, bloqueos emocionales, desmotivación o llamadas constantes de atención- y compartieron estrategias para abordarlas desde una mirada más compasiva y pedagógica. El taller concluyó con un espacio de síntesis personal, en el que cada docente formuló un compromiso concreto para llevar al aula a partir del lunes.
La Delegación diocesana de Enseñanza destacó la alta participación y el valor de estos espacios formativos que ayudan al profesorado a integrar la dimensión espiritual y el acompañamiento emocional en su tarea educativa. Asimismo, subrayó la importancia de seguir ofreciendo propuestas que fortalezcan la vocación docente y el cuidado de la comunidad educativa.