El sacerdote Jesús Jimeno, arcipreste de Santa María y Miera, y delegado episcopal de Pastoral Universitaria ha estado estos días en Madrid para asistir a los actos presididos por el Papa León con motivo de su Visita Apostólica a España. “Está siendo un acontecimiento”, asegura. “Una sorpresa. León XIV nos está sorprendiendo a todos”.
Para Jesús, “es impresionante la gente que se ha desplazado para vivir tanto la vigilia con jóvenes como la Misa y procesión en la solemnidad del Corpus. El ambiente que se ha creado… Han sido unos encuentros muy intensos, emocionantes… Y, cada intervención del Pontífice, un tesoro. Hemos vivido momentos muy importantes, y muy emocionantes”.
“Como delegado de Pastoral Universitaria -explica- invité a algunos profesores para que me acompañaran. La idea era estar presentes en el acto ‘Tejiendo Redes’ que se iba a celebrar en el Movistar Arena. Respondieron cinco, y al final también hemos ido a la vigilia del sábado y a la Eucaristía del domingo”.
Confiesa que “la última experiencia de este tipo que yo había vivido fue en la JMJ 2011 que tuvo lugar en Madrid. Desde entonces, no había vivido otro encuentro de este tipo. Para mí, la vigilia ha sido muy emocionante. Sobre todo, ver a tanta gente joven, de tantos sitios, con momentos de fiesta, de profunda oración, de silencio… Conmovía. Fue muy intensa. Muy fructífera”.
Jesús la define “como un gran Pentecostés, en la Castellana, llena de gente joven”. Aunque también destaca “las palabras del Papa. Hay que volver a escucharlas otra vez. El mensaje es muy profundo”.
Aunque resalta “el momento de la adoración final. Ese medio millón de personas que estábamos creó un clima de oración, de silencio, de respeto, en actitud de adoración, de rodillas… Resultaba impresionante”. En concreto, “el texto de los panes y los peces leído en la adoración significa poner en manos del Señor lo poco que tenemos cada uno de nosotros, Él se encarga del milagro”.
Eucaristía en la solemnidad del Corpus
Al día siguiente, domingo, Jesús pudo concelebrar en la Eucaristía que presidió el Santo Padre en la plaza de Cibeles, en la solemnidad del Corpus. “Fue un acontecimiento histórico”, afirma. “Aparte de la complejidad de organizar una celebración así, con la procesión, hay que resaltar que fue todo muy hermoso. Toda la ceremonia estuvo cargada de muchos elementos que te hacían vivir esa solemnidad. El Cuerpo de Cristo por las calles de Madrid, con tanta gente, que son también Cuerpo de Cristo”.
“Como en la vigilia -prosigue- sorprende que la gente es capaz de distinguir los distintos momentos: la procesión, la adoración, el silencio… la celebración de la Eucaristía con el Sucesor de Pedro, que nos une y hace partícipes de la Iglesia universal. Y con el Señor paseando en medio de su pueblo”. “Una celebración intensa, emocionante. Un momento histórico”, remarca.
Tejiendo redes
“Tejiendo redes era el nombre que tenía este encuentro del Papa con el mundo de la cultura y la sociedad en el que tuve la oportunidad de participar con algunos profesores de la universidad de Cantabria”.
Reconoce que “se desarrollaba en un contexto muy distinto. Era un espacio cerrado, en el Movistar Arena, en el que estábamos 12.000 personas, de distintas realidades de la sociedad, del mundo… Ese ‘tejer redes’, con un deseo de diálogo con el mundo de la cultura, del deporte, del trabajo, de la empresa…”.
“Fue muy emocionante”, asevera. “El Papa nos ha invitado a ser hilo que en el encuentro y la relación con el otro, creyente o no, vaya creando esa Red que nos hace parte de una comunidad humana siempre necesaria para una vida humana integral”.
“Nos habló de tres lugares donde todos nos podemos encontrar, y donde la Iglesia no puede renunciar a estar presente y dialogar: la bondad, la verdad y la belleza, todos ellos ámbitos privilegiados de encuentro y diálogo donde los cristianos tenemos nuestra aportación importante, como se ve en siglos de historia. El mundo del arte, el ámbito académico de la universidad, el deporte, el servicio a los necesitados, el mundo del trabajo… Unos y otros buscan el bien, la verdad y la belleza”, concluye.



