Raquel Cuerno, de Revilla de Camargo: “La Virgen del Carmen espera a todos con los brazos abiertos”

Virgen del Carmen Revilla de Camargo

La alcaldesa pedánea de Revilla de Camargo, Raquel Cuerno, presume de haber nacido “en una casa que está pegada a la ermita del Carmen. Era la casa de mis padres. De hecho, la ventana de la habitación daba a la ermita”. Puede que eso haya contribuido a que haya vivido la devoción a la Virgen del Carmen desde la cuna.

“El recuerdo más antiguo que tengo -evoca- es ir con mi madre y mis hermanos mayores a la novena, que solamente se hacía por la tarde. En aquella época, el culto era dentro de la ermita, y estaba abarrotada de gente. Y yo, que era una canija, tendría tres añines como mucho, tengo la imagen de que estaba rodeada de gente muy alta. Por supuesto, no me enteraba de nada, porque entonces no había megafonía. Pero iba todos los días con mi madre, me sentaba en un banco, y tenía la impresión de que toda la gente que estaba a mi alrededor era muy alta, muy grande”.

A sus 69 años, asegura que “no he faltado nunca al Carmen. Y cada año hay más gente. Si cuando era pequeña la iglesia estaba llena, ahora, que hay dos o incluso tres novenas al día. Te puedo asegurar que hay mucha más gente”, insiste.

“La parte religiosa de las fiestas -comenta- la organizamos entre el párroco y un grupo de fieles que colaboramos con él. En cuanto a la parte lúdica, tenemos una comisión de fiestas, integrada por jóvenes, que son los que se encargan de los conciertos, del bar, de las comisiones… Y, como alcaldesa, soy la responsable de que todo funcione. Sobre todo, me encargo del papeleo”, advierte.

Devotos fiesta Virgen del Carmen Revilla de Camargo

Cumplir la promesa

Reconoce que, a lo largo de los años, la afluencia de fieles a Revilla con motivo de la fiesta del Carmen ha ido cambiando. “Cuando José María Pereda escribió sobre el Carmen de Revilla, diciendo que era una riada de gente, que Santander ciudad se quedaba vacía, era gente que venía y se quedaba todo el día: traían su comida y pasaban aquí toda la jornada. Pero, ahora, es un ir y venir de gente nueva. Gente que viene, que hace su ofrenda, pone su vela, que es lo más simbólico de la fiesta del Carmen, y se van. Es un ir y venir continuo”, remarca.

Todos ellos, peregrinos, que acuden a cumplir la promesa. “Aquí lo llamaos así – puntualiza- ‘Cumplir la promesa’. Y lo hace mucha gente, porque cuando tienen algún problema en su vida, de enfermedad, de trabajo, de lo que sea, piden ayuda la Virgen, y le prometen encender velas. Aquí lo dicen ‘poner la vela a la Virgen’. Y se hace a lo largo de la noche del 15 al 16, y todo el día 16”.

Promesa que, según la tradición, “también es de padres a hijos. Aquí vienen personas mayores que dicen: es que vengo porque mi abuela prometió a mi madre a la Virgen del Carmen cuando nació, y mi madre me prometió a mí. Y yo vengo todos los años a ‘cumplir la promesa’. Y la promesa consiste en venir a encender la vela delante de la Virgen del Carmen”.

Una tradición que, por motivos de seguridad, ha ido cambiando con el tiempo. “Hasta que se quemó el templo en 1965, la gente cogía las velas, estaban en misa con ellas encendidas, y luego las echaban a un gran apartado que había en la ermita. Eso era muy peligroso. Ahora, ponemos ‘velorios’ en la calle; es una especie de ‘pesebrón’ alargado, donde la gente coloca su vela encendida: ahí se va consumiendo, y deshaciendo. Y son miles y miles y miles las velas que se encienden. No exagero”, confirma.

Devotos fiesta Virgen del Carmen Revilla de Camargo

Devoción muy antigua

La devoción a la Virgen del Carmen es muy antigua. “En el año 1616 hay un escrito de una vecina de la localidad que deja su patrimonio a la Virgen del Carmen de Revilla de Camargo. O sea, que en 1616 ya existía una pequeña ermita, como nosotros le llamábamos. Era un humilladero. Una cosita pequeñita”.

“Según los datos más antiguos -añade-, consta que la devoción a la Virgen del Carmen es la más antigua de todo el norte de España”. Puede sorprender que sea en Revilla, donde no hay mar, pero es que “en el siglo XVII y XVIII, el mar llegaba hasta donde está el santuario de la Virgen del Carmen. Era un mar tipo estuario, donde entraban las barcas pequeñas de los pescadores, que venían a postrarse, a ofrecerse a la Virgen del Carmen en el humilladero que está aquí, a los pies de Peñas Blancas”.

Para Raquel, “la trajeron los pescadores de Santander que iban a pescar a la zona de Cádiz y Málaga, al sur, donde había una devoción muy fuerte a la Virgen del Carmen del Monte Carmelo, traída de Tierra Santa por los templarios. Y esos pescadores se traen la devoción al norte. Buscan un sitio como el Monte Carmelo, con mar, pero también con montaña. Y ubican el primer humilladero aquí, en Revilla”.

Misa ermita Virgen del Carmen de Revilla de Camargo

Escapularios de la Virgen del Carmen

Esta devoción a la Virgen del Carmen no solo se hereda de padres a hijos, sino que se vive todo el año.

“La ermita está abierta todos los días”, señala Raquel. “De hecho, ahora que está cerrada la parroquia, es donde se celebra el culto. Pero además se nota que aumenta la afluencia de fieles. Por ejemplo, este año ha habido cerca de 120 bautizos. Eso es muchísimo para un pueblo tan pequeño como Revilla. Pero no son nacidos aquí, sino hijos de devotos a la Virgen. Todos vienen diciendo que su familia tiene mucha devoción a la Virgen del Carmen. Y piden el bautismo aquí. El párroco aprovecha, y les impone el escapulario de la Virgen del Carmen, porque llevar el escapulario a la Virgen del Carmen también forma parte de la devoción”, declara.

“De hecho -apunta- los escapularios tienen la imagen de nuestra Virgen del Carmen. Y los hace a mano una señora del pueblo, que los cose a punto. Hace unos 1.000 al año. Además de venderlos en la ermita, se imponen a los matrimonios, en las bodas; también en los bautizos; e incluso a los difuntos: los coloca el sacerdote encima del ataúd”.Procesión Virgen del Carmen en Revilla de Camargo

 

Novedades

La fiesta religiosa de este año presenta algunas novedades. Una de ellas, que se inició después de la pandemia, tiene como protagonista la imagen de la Virgen. “Se saca a la explanada de la ermita para la Misa de las 5 de la mañana. Y permanece en la calle hasta después de la Misa de las 8 de la tarde. Así, todo el mundo puede verla, tocarla, hacerse una foto…”.

Otro cambio incorporado afecta al entorno. “Antes había como un mercado en la explanada de la ermita. Y la algarabía dificultaba el clima de oración y silencio. Por eso, lo hemos trasladado a otro espacio. Y ahora todo lo que se ve frente a la ermita es zona del santuario, para las misas. Hay sillas, y la gente puede seguir la eucaristía con devoción”.

Además, “tenemos intención de ir recreando el antiguo humilladero. Este año tenemos el armazón con su campanario y su campana. El año que viene, si la Virgen del Carmen nos da salud y fuerzas, iremos cerrando los laterales”. En este espacio es donde el próximo día 16 se celebrarán las eucaristías. “Un vecino del pueblo, que es un encanto, nos ha hecho un barco para poner en el altar”.

Por último, y no menos importante, “la ‘puesta en escena’ de la Virgen. Sale del templo, a oscuras, para la misa y procesión que hay a las 5 de la madrugada. La explanada de la ermita estará a oscuras, para que se vea la salida de la imagen, iluminada desde el interior. Y, como estamos trabajando el título de Estrella de los Mares, jugando con la visión que tuvo el profeta de ver una mujer en una nube, saldrá rodeada de humo, para que sea como se aparece la Virgen en las nubes del cielo. Todo eso, acompañado con música en directo: Toño Rivas al piano, y María Rivera, que es una voz que todo el mundo identifica con la Virgen del Carmen”.

Misa monseñor Arturo Ros en la fiesta del Carmen en Revilla de Camargo

 

¡Viva la Virgen del Carmen!

Para garantizar la seguridad, y el buen orden en la ermita, este año habrá personal de seguridad privada encargado de “controlar los accesos: la fila que va a las velas, la gente que va a la Misa… Eso sí, que la gente no se enfade, pero durante las misas se impedirá el acceso a la zona de las velas, para asegurar el silencio durante la celebración”, advierte.

A pesar de llevar toda su vida viviendo la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, Raquel no puede ocultar que “en mi corazón me emociono cuando sale la Virgen, a las 5 de la mañana, y hacemos la procesión. Y, cuando termina, ese silencio que reina, aunque seamos más de 3.000 personas. Es impresionante. Y, de repente, alguien grita: ‘Viva la Virgen del Carmen’. Es para llorar. O en la misa de las 12: llevo más de medio siglo enseñando a los niños una canción a la Virgen del Carmen de Revilla de Camargo que me enseñó mi abuela. Y cuando terminamos, les digo a los pequeños: ‘Viva la Virgen del Carmen’. Ellos me corean. Y la llaman guapa. Yo me emociono”, reitera.

Y, como vecina del lugar, pero también como alcaldesa, recuerda que “el pueblo de Revilla es un pueblo que no tiene puertas, que no tiene portillas, que está siempre abierto para todo el mundo que venga aquí. Todo el que venga va a ser bien recibido. La Virgen del Carmen espera a todos con los brazos abiertos”, concluye.

Procesión Virgen del Carmen en Revilla de Camargo

 

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