Más de 1.200 personas de todas las diócesis españolas se han reunido del 24 al 26 de julio en Málaga en el Encuentro de Laicos de Parroquia convocado por la Acción Católica General (ACG). Una cita que ha congregado a niños, jóvenes y adultos, así como a seminaristas, sacerdotes y obispos, bajo el lema Compartiendo caminos, acompañando esperanzas.
Medio centenar de laicos de parroquias de la diócesis de Santander, en su mayoría pertenecientes a La Asunción de Torrelavega, se han hecho presentes en este evento.
Una de ellas ha sido Carmen González, delegada de Apostolado Seglar. “El jueves 23, un grupo de 5 personas adultas participaron en la asamblea general representando a la ACG de la diócesis. Una sesión en la que se marcaron las líneas de trabajo para los próximos 4 años, se ratificó al nuevo presidente general y se reformaron algunos artículos de los estatutos”.
“El encuentro -prosigue- comenzó el viernes 24 con el acto inaugural, uno de los momentos más emotivos. En él, cada diócesis se presentó ante el resto de los participantes, poniendo en valor los rasgos propios de su territorio, en una celebración marcada por el sentido de pertenencia a una misma Iglesia. Intervinieron el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que sorprendió saludando de memoria a todas las diócesis presentes; el obispo de Málaga, José Antonio Satué, y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello. Este último definió la Acción Católica como «el seminario de los laicos» y recordó algunas de las palabras del papa León XIV sobre el papel de la Acción Católica en la vida de la Iglesia”.
“La línea conductora de los trabajos -continúa- ha sido el acompañamiento: cómo Cristo y la Iglesia nos acompañan, cómo nos sentimos acompañados y cómo también nosotros nos convertimos en actores de acompañamiento, los participantes regresan a casa ‘con muchos encuentros, experiencias y testimonios’, pero también con preguntas que habrá que continuar trabajando en los equipos de vida y a la luz de la Palabra de Dios”.
Las jornadas “han integrado sesiones formativas combinadas con tiempo para la convivencia, la oración y la reflexión con ayuda de ponencias testimoniales, talleres variados y dinámicos, ratos para charlar y conocer otras realidades en parroquias de toda España”.
Carmen asegura que “la impresión general es que todos los participantes de la diócesis de Santander han disfrutado de estos días. A algunos, como a Cioni, les gustó el taller de Fermín Negre, Música y oración, o Paula Vega, la misionera digital, con su taller Id por todo el mundo. Porque en ellos ven cristianos alegres en camino que, con su forma de ser y de vivir, contagian. Esa es la iglesia que quieren”, insiste.
“También los jóvenes han disfrutado de estos días”, remarca. “Lo que más les ha gustado ha sido la oportunidad de conocer a gente de toda España, y poder hacerse amigos de ellos, especialmente de los del campamento ‘Jerusalén’ de Málaga, ya que ha sido con los que más han estado. En cuanto a la actividad que más les ha llamado la atención, ha sido la charla con el obispo de Málaga, que han considerado muy interesante y movida. Dicen que recomendarían a sus amigos asistir, porque es una buena forma de encontrarse con Dios mediante las actividades programadas, y de hacer amigos por toda España”.
“En cuanto a la pequeña Ámbar, de tan solo 9 años, ha aprendido que siempre hay que acompañar a los demás. Ha hecho muchos nuevos amigos. Y se lo ha pasado muy bien. En uno de sus juegos favoritos simulaban que eran un barco y que siempre tendrían que estar juntos, para pasar los obstáculos, y que no se podían soltar, para sobrevivir. Entre canciones y bailes aprendieron muchas cosas nuevas de Dios”.
“Otra de las asistentes, Ana Asensio, se muestra agradecida por el esfuerzo que se ha hecho para llevar a cabo estas jornadas, y para que todos se sintieran acogidos y acompañados. En concreto, a ella le han servido para reflexionar sobre algunas actitudes que tiene a la hora de actuar, y que es consciente de que debe cambiar. Como reto a nivel de comunidad, cree que habría que trabajar más con las familias, acompañándolas, y también con los jóvenes, dándoles más participación, además de animarles para que se vayan implicando poco a poco”.
Mauri es otro de los participantes que ha compartido su experiencia. “Era la primera vez que vivía algo así. Y está muy agradecido a Dios, por cada día. Para él, han sido unos días intensos, llenos de momentos de oración, convivencia, formación, celebración y encuentro. Personalmente, lo vivido le ha recordado el pasaje de los discípulos de Emaús, ya que durante estos días sentía que caminaba junto a muchos hermanos y, en ese camino, también ha encontrado al Señor. Al igual que otros asistentes, Mauri piensa que este encuentro recuerda que la Iglesia es diversa: personas de distintas edades, sensibilidades, historias y formas de vivir la fe. Y esa diversidad, cuando se vive desde el Evangelio, deja de ser una dificultad para convertirse en una riqueza”.
“Para todos ellos –resume- lo verdaderamente importante comienza ahora, al volver a nuestras parroquias, a nuestras familias y a nuestra vida cotidiana. Ahí es donde estamos llamados a poner en práctica todo lo vivido. Porque un encuentro no cambia la Iglesia: la transforma el compromiso diario de quienes regresan con un corazón renovado”.
Carmen comparte con todos ellos la impresión de que “ojalá sepamos conservar la alegría compartida, la ilusión vivida y el deseo de seguir construyendo comunidades acogedoras, donde cada persona encuentre un lugar y descubra el rostro misericordioso de Cristo”. Porque, “al final, el mayor fruto de esta peregrinación no será recordar cada actividad realizada, sino descubrir si, al regresar a casa, nuestro corazón se parece un poco más al de Jesús”, concluye.



