Estos días se está hablando de la restauración de la Virgen de los Desamparados, pieza central de un tríptico de la capilla de la Concepción de la iglesia parroquial de Santa María, en Laredo.
Como explica el párroco, Juan Luis Cerro Aja, “se trata de un cuadro que ha sido restaurado con la colaboración de Amigos del Patrimonio de Laredo, la asociación ACANTO, y la parroquia. Y los trabajos han durado unos seis meses”. La pieza, señala, “posee valor artístico, y sentimental. No hay que olvidar que se encuentra en la capilla de la Concepción de la iglesia parroquial, que fue fundada en 1537 por don García de Escalante y Catalina González. Y la obra forma parte de un tríptico que está integrado por la pieza central, que es la que ha sido restaurada, y dos tablas, que representan a dos miembros de la familia fundadora: en concreto, a un hijo, y al tío de éste”.
Gracias a la restauración de la tabla, “se ha descubierto una leyenda que reza ‘Virgen de los Desconsolados’, lo que hace suponer que el original se denominaba así, aunque con el tiempo se haya derivado a Virgen de los Desamparados, que es como se conoce a la imagen. Además, han aparecidos cosas que antes no se percibían, por ejemplo, dos clavos de la Crucifixión, o una corona de espinas. En conjunto, la obra parece más viva, con más luz. Indudablemente, ha quedado muy bonito”, asegura.

“El año pasado -comenta- concluyó la restauración de la capilla, realizada por la Consejería de Cultura. Y ahora estamos intentando restaurar todo. Por ejemplo, un Calvario, con dos imágenes, que son sendas esculturas de madera que representan a san Juan y a la Virgen, o dos escudos, también de madera. Pero todo esto lo asumirá la parroquia”, apunta.
“Para la parroquia -añade- la restauración del cuadro de la Virgen de los Desamparados supone un esfuerzo, porque no es fácil mantener un edificio como el de Santa María, con todo lo que tiene. En segundo lugar, representa el haber sido capaces de colaborar con otras entidades en favor del arte de la parroquia, y ver cómo entre todos se puede sacar adelante la parte cultural de la Iglesia. Y, por último, representa la belleza. Es cierto que el cuadro no ha sido instalado aún. Estamos pendientes de un carpintero, que nos está realizando un soporte especial para que lo podamos colocar en la pared: que pueda sostener el tríptico entero. Cuando se pueda ver al completo, en su conjunto, será muy bonito”, concluye.