Este fin de semana, el Seminario diocesano de Monte Corbán acogerá la convivencia anual de CECO.
Como explica Jaime Gutiérrez, párroco de Santa María de los Ángeles, delegado para la Discapacidad y consiliario diocesano de CECO, “todos los años, por estas fechas, se realiza una convivencia nacional que incluye también la Asamblea anual de la asociación. Cada año acoge el encuentro una diócesis distinta. El año pasado fue en Zaragoza, y allí se acordó que este año fuera en Santander”.
“El objetivo –prosigue- es que todos los miembros de CECO tengan un espacio donde poder conocerse, compartir experiencias, formarse, orar juntos y crecer en el apostolado”.
Una reunión, la que comienza este viernes, 12 de junio, en la que “participarán alrededor de 50 personas procedentes de Madrid, Valencia, Toledo, Bilbao, Zaragoza y, por supuesto, Santander”.
“El programa que hemos preparado -comenta- es muy variado. Pero cuida mucho la oración, que es uno de los pilares de la asociación, junto a la formación y el servicio. La oración nos ayuda a reconocer la voz de Dios, sobre todo cuando oramos en silencio, como nos recordaba estos días el Papa León”.
Además de las visitas culturales, también habrá tiempo para la formación. “Este año hemos tenido como eje vertebrador de la formación el tema de los sacramentos. En cada uno de ellos nos ha acompañado un sacerdote para ayudarnos a profundizar en el significado profundo que tienen. Hemos pensado que Álvaro Asensio, nuestro vicario general, con sus conocimientos, nos podría ayudar a profundizar en la riqueza del sacramento del matrimonio aprovechando que el encuentro tiene lugar aquí, en la diócesis de Santander”.
Jaime Gutiérrez recuerda que CECO (Ciegos Españoles Católicos), “es una asociación pública de fieles católicos de ámbito nacional, compuesta por personas con o sin discapacidad visual, erigida por la Conferencia Episcopal Española, e inscrita en el Registro de Entidades Religiosas. CECO tiene como principales objetivos la promoción espiritual y moral de las personas con discapacidad visual, su integración activa en la vida y misión de la Iglesia y la creación y acompañamiento de comunidades diocesanas de personas con discapacidad visual”.
“La gente participa en estos encuentros con mucha alegría, con muchas ganas de encontrarse, de compartir, de caminar juntos”, comenta. “Me gustaría que de Santander se llevaran un renovado entusiasmo misionero para anunciar a todos lo que aquí han vivido y experimentado”, concluye.


