El Obispado de Santander ha presentado a Banco Santander el proyecto promovido por la Fundación Reina de la Montaña para revitalizar el santuario de La Bien Aparecida y su entorno, una iniciativa impulsada por la Diócesis de Santander que aspira a contribuir a la conservación, renovación y puesta en valor de uno de los lugares más representativos del patrimonio religioso y cultural de Cantabria.
El obispo de Santander, monseñor Arturo Ros Murgadas, ha mantenido un encuentro con Manuel Iturbe, director territorial de Banco Santander en Cantabria, en el que ha trasladado a la entidad los fines de la Fundación Reina de la Montaña y el alcance de este proyecto. Durante la reunión, Banco Santander ha mostrado su apoyo a una iniciativa que busca dar un nuevo impulso al santuario de Nuestra Señora Bien Aparecida y a su entorno.
La Fundación Reina de la Montaña fue constituida oficialmente el pasado 17 de febrero tras más de cinco años de intenso trabajo por parte de la Diócesis de Santander, promotora principal de esta iniciativa. La fundación está presidida por el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros Murgadas, y cuenta con un patronato integrado por representantes vinculados al santuario y al desarrollo del proyecto.
El proyecto parte de la necesidad de acometer actuaciones de conservación y mantenimiento en las instalaciones y edificios anexos al santuario de Nuestra Señora Bien Aparecida, con el objetivo de impulsar una transformación integral de este enclave icónico de la comunidad autónoma y reforzar su papel como lugar de acogida, encuentro y convivencia para todos los cántabros.
La iniciativa, además de reavivar el patrimonio arquitectónico que da cobijo a la patrona de Cantabria, puede contribuir a dinamizar el turismo religioso, fortalecer la actividad cultural y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico y social en la comarca del Asón y en la zona oriental de Cantabria.
Para la Diócesis de Santander, este proyecto representa una oportunidad para preservar la historia y el significado de un lugar de especial relevancia para Cantabria, así como para reforzar el papel del santuario como espacio de referencia espiritual, cultural y social.