Miguel López Varela, delegado de catequesis de Santiago de Compostela y doctor en Catequética, ha sido el encargado de impartir este domingo, 12 de abril, y al día siguiente, lunes 13, sendas sesiones formativas dirigidas a catequistas y sacerdotes de nuestra diócesis, respectivamente.
Con el título Los retos de la Iniciación Cristiana, analizó los desafíos, las propuestas y los signos de esperanza que existen en la misma, destacando su papel en la transmisión de la fe y la evangelización.
Comenzó su intervención constatando una realidad, que evidencia un problema real: no logramos iniciar. Porque la cadena tradicional de transmisión de la fe, de abuelos a padres y de padres a hijos, se ha roto. En la actualidad, nos encontramos con la primera generación incrédula, ya que hay una amplia mayoría de personas que no creen en Dios, y no viven con Dios. La sociedad actual mantiene un estilo de vida diferente al de las generaciones anteriores, aseguró.
Aunque la praxis actual no se ajusta a la pastoral de Iniciación Cristiana que indica la Iglesia, afirmó que no podemos abandonar. Debemos transformar la manera de iniciar, porque “la Iglesia no puede dejar de engendrar, gestar y alumbrar nuevos cristianos”. Además, apuntó, sin Iniciación Cristiana “no hay fe. Sin fe no hay vida cristiana. Sin vida cristiana no hay nuevos cristianos. Sin nuevos cristianos no hay Iglesia. Y, sin Iglesia, no cumplimos con el mandato misionero de Cristo”. En este sentido, recordó que la misión de la Iglesia es “hacer discípulos”, porque “queremos que todos experimenten la vida de Cristo”.

Clave en la evangelización
A continuación, presentó algunos signos de esperanza. Por ejemplo, que la Iglesia lleva tiempo proponiendo un nuevo paradigma de Iniciación Cristiana, o la pluralidad y riqueza de los itinerarios previstos. También son esperanzadoras las cifras actuales de catecumenado, ya que en la última Pascua se bautizaron 14.000 adultos en España. Esto, sin olvidar el interés que está surgiendo en los jóvenes por la fe, “ya sea por cantantes, películas o influencers”, algo que “supone una pluralidad de posibles interlocutores y un nuevo desafío para la Iglesia”. Por eso, aseveró que la Iniciación Cristiana es clave en la evangelización.
El delegado de catequesis de Santiago confirmó que la Iniciación Cristiana es puente entre el anuncio y la vida cristiana comunitaria-misionera, integrando acciones misioneras, catequéticas y pastorales, que forman el proceso de evangelización. “Iniciamos a la fe y a la vida cristiana”, constató, “sin olvidar que iniciar a la vida cristiana es hacerlo a una fe que es una relación, una vida, una existencia. Una vida que no nos es dada por naturaleza, sino que requiere ser iniciado e introducido en ella”, puntualizó.
“La consecuencia de esto -prosiguió- es que no hablamos de una enseñanza, porque la catequesis no es una clase de religión, sino que es un aprendizaje, un entrenamiento, una práctica”. Además, “la diversidad de interlocutores incluye personas cercanas, alejadas y lejanas, con itinerarios específicos para cada grupo, y cada persona, como adultos no bautizados, niños, adolescentes, y adultos que buscan completar su iniciación”.

Signos de esperanza y oportunidades
López Varela enumeró en su ponencia los actuales itinerarios de Iniciación Cristiana, que son “expresión de fecundidad de la Iglesia”.
Uno de ellos, “la iniciación de adultos no bautizados”, en lo que supone “un proceso completo de catecumenado para mayores de 18 años, siguiendo el modelo RICA (Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos)”. Otro, el de aquellos que han recibido el bautismo en su infancia, “y que completan la Iniciación Cristiana durante la adolescencia, a través de un itinerario continuado desde la infancia hasta la culminación con la Eucaristía y la Confirmación”.
También está la iniciación de niños a partir de 7 años, que no están bautizados. “Para ellos, se adapta el catecumenado para menores que no han recibido el bautismo en la infancia”. Y el de adolescentes que recibieron el bautismo en su infancia, pero que interrumpieron su Iniciación Cristiana después de la Primera Comunión. Es lo que se conoce como Confirmación de menores de 18 años.
Por último, el de los adultos, mayores de 18 años, que están bautizados. “Buscan completar su Iniciación Cristiana con la Confirmación, y lo hacen por diversos motivos: matrimonio, ser padrino o madrina en un bautismo…”.
Concluyó manifestando que tanto la atención a los jóvenes como su interés por la fe representan una oportunidad para revitalizar la Iniciación Cristiana y la evangelización. “De cómo abordemos este tema nos jugamos el ser Iglesia y la misión a ella encomendada por el Señor: ‘Id … haced discípulos’. Es todo un reto entusiasmante, que exige un profundo cambio de mirada, mentalidad y práctica en todo bautizado, y en particular en aquellos que se implican directamente en esta tarea: presbíteros y catequistas”, concluyó.
