Más de 50 personas ciegas y algunos voluntarios de Madrid, León, Zaragoza, Toledo, Valencia, Bilbao, Vitoria, Castellón y Santander se dieron cita el pasado fin de semana en el Seminario de Monte Corbán para celebrar la convivencia y asamblea anual de CECO, asociación de Ciegos Católicos de España. Los más madrugadores llegaron el jueves por la tarde, siendo acogidos por el grupo de CECO de la diócesis de Santander, encargada de la organización del encuentro este año.
La apertura oficial tuvo lugar el viernes por la tarde, con la presencia de Imelda Fernández, vicepresidenta de Servicios Sociales, Participación, Planificación y Estrategia de la ONCE; Óscar Pérez, delegado territorial de la ONCE en Cantabria; y Sergio Olavarría, presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Cantabria. Ricardo Alvarado, vicario episcopal de la Acción Caritativa y Social, fue el encargado de dar la bienvenida a todos los participantes en nombre del obispo diocesano, monseñor Arturo Ros, compartiendo la mesa presidencial con las autoridades presentes.
Tras la apertura oficial, todos los asistentes peregrinaron hasta la ermita de la Virgen del Mar, donde fueron acogidos por el párroco de San Román de la Llanilla, Francisco Hoyo, quien les explicó la historia de la ermita antes de presidir una Eucaristía, concelebrada por el consiliario nacional de CECO, el padre Rafael León, y el consiliario diocesano, Jaime Gutiérrez.
Por la noche, en la capilla del Seminario, celebraron juntos una hora de Adoración al Santísimo, con textos de la Palabra de Dios y canciones que invitaban a la adoración, a la alabanza y a vivir en el amor.
El sábado por la mañana fue un día de formación. Álvaro Asensio, vicario general de la diócesis, hizo un recorrido rápido, a modo de síntesis, por los distintos sacramentos, como ocasiones de especial encuentro de la persona con Jesús a lo largo de la vida, en los momentos más significativos de ésta. Así se recogía todo el trabajo formativo desarrollado durante el curso en torno a este tema, desembocando en el sacramento del matrimonio, que era el único que faltaba por profundizar. Antes de compartir el almuerzo, asistieron a una Eucaristía, presidida por el vicario general.
Por la tarde, tiempo lúdico dedicado al turismo, con una visita al Palacio de la Magdalena y un agradable paseo por el Sardinero.
En la mañana del domingo, la sala Manuel Sánchez Monge del Archivo Catedralicio acogió la Asamblea Nacional de CECO, en la que se presentó la memoria de actividades del curso que acaba de terminar, así como las cuentas anuales, y se aprobó el reglamento del régimen interno. Documento éste que fue presentado a continuación en la Misa celebrada en la catedral, presidida por el obispo. En su homilía, monseñor Ros destacó la compasión del Señor, invitando a todos a vivir esa misma compasión como forma de prolongar la misión de Jesús en medio del mundo.


