Cerca de 200 personas se dieron cita este miércoles, 17 de junio, en la Iglesia de Santa María de los Ángeles, para asistir a la presentación de la encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas. El acto corrió a cargo de Óscar Lavín, vicario episcopal para la evangelización, quien consideró que se trata de un documento que marca un hito en el magisterio social.
En su exposición, Lavín destacó que nos encontramos en un “cambio de época” donde la Inteligencia Artificial (IA) no es neutral, sino que toma el rostro de quien la diseña y utiliza. El mensaje central fue un desafío existencial: elegir entre la soberbia de una “nueva Babel” de dominio técnico o la reconstrucción solidaria de una “Jerusalén” donde cada persona tenga su lugar.
Lavín advirtió con firmeza sobre el “paradigma tecnocrático” que pretende reducir el misterio de la persona a meros datos y rendimientos estadísticos. Los dos grandes ejes de acción del ser humano hoy, dijo, son el uso y el control responsable del poder que el hombre tecnológico está adquiriendo y adquirirá con el desarrollo exponencial de la IA.
Además, resaltó una clave importante en una mirada al mundo en el que vivimos: todos los problemas de injusticia están en íntima relación unos con otros. La crisis de la IA y el desarrollo técnico, la crisis ecológica, la crisis humanitaria del hambre y las guerras están íntimamente relacionadas, citó. A su juicio, no podemos ver el mundo y sus problemas desconectados. Sí así ocurriera, fragmentaríamos la mirada a la vida y dejaríamos de tener una mirada creyente cristiana.
En este sentido, mencionó que el Papa León XIV insiste en que la mirada tiene que comenzar por los que sufren, por los pobres, los descartados. Hay que tener un contacto real con ellos, para que la vida, los límites, el sufrimiento, sea cuidado y custodiado. Y resistir, así, a la tentación de ideologizar la realidad para separarnos de ella y construir un dialogo social polarizado y enfrentado.
También resaltó la defensa de la verdad frente a la desinformación algorítmica, y la custodia de la dignidad del trabajo ante el riesgo de la automatización deshumanizante. Especial eco tuvo el rechazo a delegar decisiones de vida o muerte en máquinas, exigiendo siempre un control humano responsable.
La presentación concluyó con un envío misionero a habitar el “continente digital” como artesanos de la paz, inspirados en el Magníficat, para que la técnica sirva siempre al bien común y nunca a la exclusión.
Durante el acto se pusieron a la venta ejemplares de la encíclica, que muchos asistentes adquirieron. Por eso, Lavín exhortó a leer el texto para el próximo curso, y trabajarlo, de manera más reposada, y con acciones de concreción en nuestra realidad pastoral.

