Del 21 al 24 de septiembre, el Seminario diocesano de Monte Corbán acogerá las XXII Jornadas diocesanas de Formación Pastoral, convocadas con el lema La Conversación en el Espíritu.
Como explica el vicario episcopal para la Evangelización, Óscar Lavín, desde hace 22 años, “son un lugar de encuentro para todos los agentes de pastoral que están en las diferentes áreas. Nos juntamos durante esa semana para tener un encuentro formativo y también comunitario; para rezar, formarnos, estar juntos y planificar todo el trabajo del curso pastoral. Fundamentalmente están dirigidas a gente que está implicada en la acción pastoral: Catequesis, Juventud, Familia y Vida, Lectura Creyente, Acción Social y Caritativa…”.
El lema elegido este año, comenta, “es La Conversación en el Espíritu. Es el método que ha establecido la Iglesia Universal desde el año 2020, durante todo el proceso sinodal, para trenzar la conversación, el discernimiento y la salida a la misión. Implantar un método para todos es un proceso que tiene sus tiempos. Por eso, hemos visto oportuno que, en esta reunión de septiembre, que es tan importante para nosotros, y que congrega a muchísimos agentes de todas las áreas de la pastoral de la diócesis, podamos ensayar esta metodología de conversación todos juntos, y todos a la vez”.
“Creo que es un momento muy importante -incide- a la hora de establecer la comunicación, el discernimiento y la escucha por parte de todos los agentes con un método común utilizado por todos. Insisto: es importante a la hora de la conversación y el discernimiento. Y, sobre todo, porque nuestro obispo puede consultar a los agentes de la diócesis más activos sobre cuestiones de discernimiento que él crea oportunas”.
“El método -indica- consiste en orar y escuchar al Espíritu de Dios. Y entendemos por orar escuchar la palabra de Dios, escuchar lo que Dios nos dice a través de los demás, de las personas, de los contextos familiares, sociológicos y profesionales, donde cada uno nos desenvolvemos; y después hacer esa escucha común entre todos, y ver qué cosas nos dan paz, qué cosas nos sacan a la misión, qué cosas nos perturban, y nos dividen, o nos enfrentan… Sobre eso hay que discernir. Y ver que Dios nos lleva a través de la paz y de la unidad, y nos alienta a mantener las diferencias, y a resituarlas en el proceso”.
Remarca que “es un método en el que hay que escucharse unos a otros. Pero, fundamentalmente, consiste en entrar en ese espíritu de oración y de discernimiento, que creo que es el reto de la semana: más que la técnica, el espíritu orante del método”.
Novedades
Las jornadas de esta 22 edición presentan novedades. “Antes había unas ponencias marco –evoca Óscar-, seguidas de un café, y talleres. La estructura va a ser igual, salvo que en la ponencia marco se va a marcar lo que se va a trabajar del método en ese día. Se mantiene el café solidario, que irá seguido de un momento de oración muy importante, con un texto bíblico. Y preparar la aportación personal y de discernimiento que queremos llevar a la última parte del día, que es la conversación en el Espíritu, con moderadores y secretarios que faciliten esos círculos de conversación”. Confiesa que serán unos 20 círculos de 10 personas cada uno de ellos. “En las jornadas suelen participar unas 200 personas, que es el máximo de aforo que admite el Seminario de Corbán”.
El vicario de Evangelización anima a la participación en las jornadas de este año. “Es muy importante que ambientalmente nos veamos juntos, y que lo hagamos rezando juntos; que nos veamos discerniendo juntos; y que podamos entrar en un proceso donde una iglesia, como diócesis particular, pueda decir su palabra a su obispo, para ayudarle en el discernimiento de las líneas, de los objetivos pastorales, también de las situaciones que se viven en las distintas zonas y en los arciprestazgos, y de los retos que se viven como sociedad y como iglesia”. “Creo -insiste- que es el Espíritu del Sínodo. Espíritu que el Papa sigue confirmando. De hecho, en el último Consistorio, el método ha sido el de la conversación espiritual para la aplicación del Documento Final del Sínodo 2024. Es bueno que las decisiones en la iglesia se puedan tomar en ese ámbito de conversación y discernimiento espiritual”, asevera.
Por eso, no duda en asegurar que “entrar poco a poco en ese espíritu de oración, de discernimiento y de escucha, más que un método es un estilo, una forma de estar y de ser iglesia, que muchas veces supone superar el clericalismo, el individualismo, todas estas cosas que nos lastran y que también están dentro de nuestra cultura. Hay muchos elementos que la iglesia puede aportar, desde su ser, a la convivencia y a la acción dentro de la propia sociedad”.
A pesar de las innovaciones, no duda en reconocer que “estas jornadas diocesanas de pastoral siguen aportando una cosa muy importante, que es el encuentro; ya lo han hecho todos estos años, y seguirán haciéndolo. Encontrarnos esa semana. Porque hay mucha amistad, mucho compartir juntos; las personas se conocen, se acoge a los que llegan por primera vez… Es un momento muy de la iglesia diocesana, de encuentro, y de lo que tiene de compartir, de formarse juntos, de renovar ilusiones”.
“Es un momento muy importante -manifiesta-, muy fundante, para los inicios de curso. Sobre todo, para tejer los lazos de la iglesia diocesana, que siguen, y seguirán siendo, muy importantes”, concluye.

