El monasterio de Santo Toribio de Liébana acogió este sábado, 2 de mayo, una solemne Eucaristía en honor a Nuestra Señora de la Luz, ‘La Santuca’, patrona de Liébana, con la presencia de la reliquia del Lignum Crucis. La Misa estuvo presidida por el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros, y concelebrada por los frailes custodios y el párroco de Potes y arcipreste de Liébana, Elías Hoyal.
Junto con los fieles que abarrotaban el templo, asistieron a la Eucaristía la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, Isabel Urrutia, Consejera de Presidencia, y los alcaldes de Potes, Cabezón de Liébana y Cillórigo de Liébana, entre otros.

A su llegada a la iglesia, la lluvia impidió que el Lignum Crucis saliera bajo palio al encuentro de la Virgen. Un inconveniente que, a pesar de todo, no deslució la ceremonia.
“No creo que nos cansemos de contemplar ni la reliquia de la Cruz ni la imagen de la Virgen. Es imposible cansarse”, dijo el obispo al inicio de su homilía. “Hoy -prosiguió- lo hacemos a la luz de lo que nos dice el Evangelio” en el que “Jesús insiste en mostrarse a los demás como el rostro humano de Dios”. “Jesús muestra el rostro del Padre”, remarcó. Ante esa afirmación, cuestionó a los presentes: “¿tú qué ves?”. “Cuando contemplas a Jesucristo, Él siempre nos remite a la Madre”, aseguró. “Ver a Jesús es ver a Dios”, apuntó. “Y, el que ve a Jesús, también espera ver a su Madre”.
“Con su rostro y con sus palabras -señaló-, Jesús muestra la bondad absoluta. Jesús muestra la misericordia. Jesús muestra la lealtad, la fidelidad, la ternura exquisita. Jesús es perdón. Jesús es reconciliación. Jesús es abrazo. Jesús es beso. Jesús es ternura. Jesús es amor extremo. Eso -explicó- es ver a Dios”.

Mirar a María
En otro momento de su alocución, el prelado constató que “quien ha nacido de las entrañas de María Santísima, está impregnado de tanta grandeza, también de la Madre, que lo lleva en su seno”. Por eso, “ver a Jesús es ver el amor en su expresión más sublime, más bella, más grande, más elocuente y más transformadora”. “Si contemplas a Jesús –advirtió-, si miras a Jesús y no te sientes amado o amada, es que tu mirada no es clara”, ya que “contemplar a Jesús es hacer experiencia del amor de Dios”.
“Ante las dificultades, las incomprensiones y las dudas que puedan surgir en nuestro corazón”, comentó, Jesús invita a mirar a María. “Es la maternidad elevada a la máxima expresión convertida para nosotros, aquí, en Liébana, en Luz”. Porque “la madre ilumina. La madre da luz. Y para ver con claridad, para ver con nitidez, para encontrar, para conocer, necesitamos luz”.
“Madre, ayúdanos a ver”, exhortó a ‘la Santuca’. “Necesitamos ver. Necesitamos ver la bondad de Dios. Necesitamos ver tantas cosas buenas para nuestra vida y la vida de los demás”. “Madre, danos luz”, incidió, porque “hay momentos en que parece que nuestro mundo se oscurece”. “Madre, danos luz”. “Ayúdanos a saber la verdad. Ayúdanos, Madre, a tener luz”, concluyó.
Al término de la Misa, la imagen de la patrona de Liébana salió del templo portada en andas por el obispo.
