Luis Eguiguren ante su inminente ordenación sacerdotal: “Lo dejé todo para vivir enteramente para Dios”

Monseñor Arturo Ros y Luis Eguiguren

El próximo 26 de abril, domingo, el diácono permanente Luis Eguiguren Garrido recibirá el sacramento del Orden sacerdotal de manos del obispo diocesano, monseñor Arturo Ros. Lo hará en el transcurso de una solemne celebración de la Eucaristía que dará comienzo a las 18:00 horas en la catedral.

Ante la inminente ordenación, confiesa sentirse “nervioso, porque es un acontecimiento importante. Todos los acontecimientos importantes de nuestra vida, sobre todo estos, que marcan un antes y un después, siempre te producen algo de nerviosismo. Pero, a la vez, alegría, esperanza. Y el deseo de que esta etapa llegue, porque sabemos que es voluntad de Dios. Y, por lo menos para mí, lo más importante es estar en la voluntad de Dios. Y como sé que Dios quiere esto, pues no hay más alegría que el hecho de que se realice la voluntad de Dios en mi vida”.

Una vocación, la de Luis, que surgió “cuando tenía 23 años, en un encuentro que tuve con el Señor, en una ermita. Ahí descubrí, no solo que Dios existía, sino que además Dios me llamaba a una vida de oración y de relación personal con Él. Desde ese momento, decidí consagrar mi vida enteramente a Dios. Y ello me llevó a dejar el coche, la casa, el trabajo y hasta la novia que tenía… Lo dejé todo para vivir enteramente para Dios”.

Reconoce que “hay que gente que se asombra cuando le dices esto. Sobre todo, que has renunciado al coche. Yo tenía un deportivo muy llamativo, y si quería vivir para Dios, pues no podía tener un coche así, con esos lujos. Por eso dejé el coche. Y también el trabajo, porque yo era camionero, y no me veía con esa profesión si quería vivir una vida de entrega absoluta a Dios, de oración”.

Ordenación diaconal de Luis Eguiguren

 

Diaconado permanente

El primer paso que dio Luis en esa nueva vida le llevó al diaconado permanente célibe. “Me encontré con un sacerdote que vivía en un monasterio, en La Canal, y estuve un tiempo con él. Me presentó a su primo, que es diácono, y yo le pregunté que qué era eso. Y según me lo estaba explicando, yo sentía dentro de mí como una voz que me decía: esto es lo que Dios quiere para mí. Así que decidí hablar con mi párroco, que me derivó al vicario general… Hice lo que se conoce como propedéutico, y luego me mandaron a estudiar”.

Ordenado diácono en mayo de 2021, “estuve 4 años en el monasterio del Soto, ayudando al párroco. Y luego el obispo me llamó para ser su asistente. Y un día don Arturo me preguntó: ¿y por qué no sacerdote?. Yo me quedé pensando, y le dije: ‘Pues no sé’. Ya lo había orado muchas veces, pero realmente no sentía que tenía que ser sacerdote. Pero lo volví a orar, y sentí que el Señor me decía que sí, que ahora era el momento de decir que sí al sacerdocio”.

Un proceso largo de conversión en el que insiste en afirmar que “la vivencia que marcó un antes y un después fue realmente ese encuentro personal con Dios que experimenté en una ermita. Ahí fue cuando decidí cambiar mi vida totalmente, dedicarla a Dios y consagrarme enteramente a Él”.

Luis Eguiguren diácono permanente

Búsqueda de sentido

Asegura que, a un joven que no encuentra sentido a su vida, le diría “que quizá no está buscando realmente el sentido. Y, si lo está buscando, no lo está haciendo en un lugar adecuado. Porque muchas veces en esta vida tenemos un vacío, en nuestro corazón, en nuestra alma, y lo tratamos de llenar con muchas cosas del mundo, pero después nos damos cuenta de que todo eso no llena nuestro corazón, no llena nuestra alma, y que incluso a veces nos sentimos más vacíos todavía”.

Dios existe”, afirma. “Dios es alguien, no es algo. Y Dios es amor, y nos llama para una vida concreta. Él tiene un plan muy concreto para cada uno. Y de nosotros depende que decidamos acoger ese plan que Dios tiene para nosotros. Pero en ese plan está precisamente la felicidad de nuestra vida”, apunta

Aunque no sabe el destino que le encomendará el obispo una vez haya sido ordenado presbítero, comenta que “hoy día hay mucha gente que está en búsqueda. Creo que lo que hoy en día más se necesita es que haya verdaderamente personas capacitadas, que estén preparadas para acompañar en esa búsqueda. Y, sobre todo, crear ambientes donde se pueda propiciar que cada persona tenga ese encuentro personal con Dios, que es lo que realmente te va a cambiar la vida. Por eso, me gustaría dedicarme a acompañar a personas, o a crear ambientes que propicien ese encuentro con Dios”, concluye.

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