En cuanto se conoció la muerte del Papa Francisco, la diócesis de Santander abrió un libro de condolencias para que todos los fieles que así lo desearan expresaran sus sentimientos ante tan sentida pérdida. Instalado en la catedral, poco a poco el libro se fue llenando de mensajes de pésame. Una vez completado, la diócesis lo encuadernó. Y, coincidiendo con el primer aniversario del fallecimiento del Santo Padre, lo hizo llegar el pasado mes de abril a la Nunciatura.
Monseñor Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en España, ha remitido una carta a monseñor Arturo Ros, nuestro obispo diocesano. En ella manifiesta que “Su Santidad León XIV agradece los nobles afectos de admiración y gratitud abundantemente expresados hacia la entrañable figura de su predecesor, el Papa Francisco, de parte de Vuestra Excelencia y de los fieles que peregrinan en esa Iglesia particular, y por la que el recordado Pontífice prodigó su cuidado”. Y añade: “invocando la materna intercesión de Nuestra Señora Bien Aparecida, que les ayude a vivir la alegría del Evangelio, les imparte de corazón su confortadora Bendición Apostólica”.