El sábado 14 de febrero tuvo lugar el segundo Consejo Pastoral Diocesano de este curso.
Después de ponernos en presencia del Señor, y evocando el texto bíblico de la oración, D. Arturo nos animó a vivir con alegría nuestra misión, expresando así la pasión por lo que creemos y por el Evangelio. Deseando que nuestro trabajo sea fructífero, fruto de nuestra actitud interior al ponemos totalmente en manos de Dios para amarle y para servirle.
Con el objetivo de escuchar a todos y conocer las diferentes realidades de la Diócesis, en esta sesión tuvieron un mayor protagonismo los representantes de los Arciprestazgos. De forma general, informaron sobre su realidad particular, aportando inquietudes, carencias, propuestas, necesidades, preocupaciones, sugerencias y retos.
Sin perder la esperanza y la ilusión, somos conscientes de que nos encontramos con una realidad compleja (pocos sacerdotes, media de edad avanzada, zonas para atender muy dispersas, despobladas, población envejecida, apatía, falta de relevo generacional en todos los ámbitos, cambio de mentalidad…) pero también se constata que hay gente activa y comprometida, con ganas e ilusión, dispuesta a afrontar este reto como una oportunidad por amor a Dios y a la Diócesis, aportando sus dones y carismas al servicio de los demás. Sin olvidar ¿para quién soy?
Ya se están dando los primeros pasos con la constitución y renovación de los Consejos Pastorales Arciprestales, germen de la dinamización de cada zona. Los cuales están recibiendo formación diocesana con talleres sobre la Escucha y la Resolución de Conflictos. Esto favorece el trabajo en equipo, primordial para el conocimiento mutuo, la buena coordinación en las diferentes áreas territoriales, el sentimiento de iglesia, el sentido de la corresponsabilidad como bautizados, e incluso, la renovación de la vocación a todos los niveles (sacerdotes, religiosos y laicos). Sentimos la urgencia del cuidado. Por un lado, cuidar de nuestros sacerdotes (y les pedimos que se dejen cuidar) y, por otro, cuidarnos mutuamente. Con paciencia y confianza, y al ritmo que marque cada uno, podremos obtener buenos frutos. Dejemos actuar al Espíritu. Las dificultades compartidas y en oración se resuelven mejor. Y, en sintonía con el mensaje de Cuaresma del Papa León, unidos y queriéndonos; cuidándonos mutuamente y trabajando en equipo.
¡¡Nos necesitamos!!
A continuación, se hizo una revisión, valorando positivamente las actividades realizadas hasta ahora desde la Vicaría de Evangelización (D. Óscar Lavín) y desde la Vicaría de Acción Caritativa y Social (D. Ricardo Alvarado); teniendo en cuenta posibles mejoras en los diferentes ámbitos para ayudarnos en futuras actuaciones.
Concluyó la jornada con el Año Jubilar Lebaniego 2028, animando a hacer propuestas, y con la comunicación de la puesta en marcha del Servicio de la Pastoral de la Vocación – Diócesis de Santander.
Queridos diocesanos, con alegría y entusiasmo y la confianza puesta en el Señor, pongamos cada uno nuestro granito de arena, haciendo experiencia de vida las palabras del texto bíblico de la oración de la mañana:
«Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio». (1Tm 1,12)
¡¡¡FELIZ Y SANTA CUARESMA!!!
Texto: Vicaría para la Evangelización
Imagen: Diócesis de Santander



