El Colegio La Anunciación de Santander ha acogido esta tarde la primera charla introductoria organizada por la Delegación diocesana para la Protección de Menores dentro de su programa de formación continua en los colegios diocesanos para crear entornos seguros y el fomento de una cultura de buen trato.
Bajo el título Protegiendo las vidas que el Señor nos ha encomendado, ha sido impartida por la hermana Mª Andrea, SCTJM, que cuenta con una dilatada experiencia como agente de formación en la protección de menores en el ámbito pastoral y eclesial. En un tono apasionado y lleno de convicción, ha presentado una serie de rasgos generales, que posteriormente se irán desarrollando en sucesivas sesiones formativas. Aspectos como la selección del personal, indicios de comportamiento en el adulto que comete abuso, el tratamiento de nuestros espacios, la relación de nuestros menores con las redes sociales y tecnología, señales que percibimos en los menores que son víctimas, … han sido temas mencionados en la jornada de hoy con la finalidad, según la hermana Mª Andrea, de “prestar un servicio a los profesores de los colegios de nuestra diócesis, recordando algunas herramientas útiles que se pueden utilizar para promover el cuidado de un ambiente seguro, en el cual los niños puedan crecer en el conocimiento de su identidad de hijos de Dios”.
Ana San José, directora del Colegio, ha expresado su deseo de que estas sesiones sirvan para “reforzar nuestro compromiso con la infancia, para obrar con entendimiento y sabiduría a la luz de las enseñanzas de Jesús». Por su parte, Beatriz Martín Arranz, coordinadora de Bienestar y Protección del centro educativo, ha manifestado que, con estas sesiones, “se espera ser más consciente de la repercusión que puede tener para los niños el trato que reciban por parte de los profesores”.

Delegación para la Protección de Menores
Santander fue una de las primeras diócesis en España que elaboró protocolos de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores y personas vulnerables en el seno de la Iglesia.
En ese compromiso constante y siguiendo las directrices del motu propio del Papa Francisco Vos estis lux mundi, en septiembre de 2019 se creó la Delegación Episcopal para la Protección de Menores y Acompañamiento de Víctimas. Según explica su delegada, Esperanza González Domínguez, “el trabajo de la misma se enfoca en dos dimensiones complementarias: por un lado, actuando ante la detección de casos de abuso, dando una respuesta adecuada a las víctimas; y, por otro lado, fomentando una cultura de respeto y protección de la infancia, adolescencia y personas vulnerables, creando entornos seguros para ellos en todos los ámbitos de la vida diocesana”.

En ese compromiso firme de crear ambientes seguros y, al mismo tiempo, de fomentar una cultura de buen trato, es donde se enmarca este bello proyecto de formación, que se dirige a todos los miembros de las comunidades educativas de nuestros colegios diocesanos. Como señala Esperanza, “formamos a los profesores y personal del centro, para que ellos mismos después lo trasladen a los menores que tienen bajo su tutela. Así todo el colegio al completo será un hermoso ejemplo de buen trato y respeto entre todos sus miembros”.
Todo ello con el objetivo de promover ambientes seguros y la formación de quienes directamente se ocupan de los menores y las personas vulnerables en ambientes educativos. Respondiendo también a las solicitudes de la Iglesia de prevenir y tutelar los derechos de los menores y personas vulnerables.
