Este sábado, 6 de junio, dará comienzo la tan esperada Visita Apostólica del Papa León XIV a España. Un viaje que comenzará en Madrid, y que se desarrollará hasta el día 12, con paradas en Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.
La diócesis de Santander ha organizado dos peregrinaciones para facilitar que los fieles cántabros puedan estar presentes en los dos actos oficiales que se realizarán este fin de semana en Madrid: la vigilia con jóvenes y la Misa en la solemnidad del Corpus Christi.
Justo Inguanzo y Mª Cruz Lorenzo, delegados de Familia y Vida, estarán el domingo 7 en la Eucaristía que tendrá lugar en la Plaza de Cibeles. “La delegación de Familia estará presente -aclara Justo- porque con la peregrinación diocesana iremos tanto los delegados como los secretarios, y algunos matrimonios que colaboran con nosotros”.

Asegura que, “como delegación, poder asistir a este encuentro supone representar a las familias de nuestra diócesis que, junto a otras diócesis de ámbito nacional e internacional, haremos visible que somos una Iglesia universal. Como matrimonio, a Mª Cruz y a mí nos supone ser conscientes de que somos un grano de arena que, junto a otros muchos, podemos formar una playa de la cual sentirnos orgullosos. Crear sinergias y reforzar nuestra Fe pasa a ser nuestra prioridad activa, encabezados por el guía de nuestra Iglesia”.
“Nuestra idea -añade- es formar parte del grupo diocesano que peregrinará a Madrid. Y al que se nos añadirán otros matrimonios que, aunque no viajen con nosotros, se han inscrito con nuestro grupo, para vivir este encuentro con el Papa en Madrid como Iglesia diocesana”.

Reconoce que “esta es la primera vez que participamos, como delegación y como matrimonio, en un encuentro con el Papa. Y lo hacemos con sentimientos de alegría, apertura, ilusión y esperanza”.
Desde su punto de vista, “estos encuentros con el Santo Padre dan un sentimiento de unidad y universalidad a todos los miembros de nuestra Iglesia, reconfortando y llenando de esperanza a cada persona de esta comunidad cristiana”. Por eso, no es extraño suponer que marcarán un antes y un después en nuestra Iglesia diocesana. “En cada encuentro -señala- pensamos que se transmiten unas líneas generales de pensamiento y actuación para los miembros de la Iglesia, en esta sociedad cambiante. Dentro de la diócesis de Santander, tenemos que escuchar, meditar y sacar las conclusiones de las líneas que nos marque el Santo Padre para revitalizar nuestra Iglesia Diocesana, y así poder llegar a nuestra periferia, intentando hacer un mundo mejor”, concluye.