Juan Luis Cerro, delegado de Pastoral del Mar: “Las gentes del mar son los grandes desconocidos”

Procesión Virgen del Carmen en Laredo

El jueves 16 de julio la Iglesia conmemora la festividad de Santa María del Monte Carmelo, patrona de las gentes del mar. Un día de especial relevancia en esta diócesis tan marinera, donde se venera la Virgen del Carmen en tantos pueblos y ciudades del territorio. María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos es el lema elegido este año por el departamento ‘Stella Maris’, de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana. Porque, como recuerda el obispo promotor del Apostolado del Mar, María es la esperanza para la gente del mar.

“La Pastoral del Mar”, explica Juan Luis Cerro Aja, párroco de Laredo y delegado diocesano, “tiene muchas vertientes. La más cercana y conocida es la que se hace en todas las parroquias que tienen conexión con la mar: que tienen puerto, puerto pesquero, y en zonas donde la mar ha constituido y constituye la parte esencial de la vida del pueblo o de la ciudad”.

“Pero hay un aspecto de la vida del mar -prosigue-, que es el de los grandes tráficos de barcos que hay en el mundo. Ahí hay mucha gente que trabaja, y que sufre por las dificultades de esa vida. Como en la pesca de altura: personas que se van muchos meses fuera de sus casas, de sus familias, que tardan en regresar, aunque el pescado llegue puntual a nuestras pescaderías. Esa gente sigue pescando durante toda la campaña, sin abandonar el barco, haciendo transportes en puertos, por ejemplo, de África. También los barcos que van a Gran Sol tienen muchas dificultades… Es decir, el mundo de la mar es muy diverso”.

Además, añade, “cada vez hay más pastoral del mar en los barcos que son de recreo. Estos grandes cruceros que vienen a nuestras ciudades, de los que vemos cómo la gente sube y baja feliz… Pero en esos barcos hay muchos trabajadores, que viven en el mar”.

Detalle de un crucero

 

 

Pastoral de cercanía

Pensando en todos ellos, apunta, “la Pastoral del Mar ofrece diferentes ayudas. La primera y más cercana es la que hacen y desarrollan las parroquias en los puertos pesqueros, esencialmente. Es una pastoral de cercanía, de conocer la vida de la gente… Hoy en día, en los puertos pesqueros cada vez hay más trabajadores inmigrantes. No podemos olvidar que muchos barcos salen gracias a ellos. Esa gente tiene dificultades, porque la vida se les hace muy difícil por la dificultad de la vivienda, de ayudar a sus familias en los países de origen, de no tener a veces trabajo todo el año… A través de las Cáritas parroquiales se les ofrece ayuda, tanto a ellos como a sus familias”.

“Además -señala-  hay una Pastoral del Mar que en Santander de momento no tenemos implantada, que es esa pastoral que está en el puerto para ayudar a las tripulaciones de los barcos mercantes. Son personas con dificultades para llamar a sus familias, para recibir paquetería, para celebrar una oración. Muchos de ellos son creyentes, y los atraques en los puertos cada vez son más rápidos…”.

En este sentido, pone como ejemplo el crecimiento del puerto de Santander. “Eso es muy importante para el desarrollo de la ciudad, y para la economía de la región. Pero hay que pensar también en la gente que va en esos barcos: cómo pueden disfrutar de sus días de descanso, haciendo accesible la salida de los puertos a las posibilidades y los usos que ofrece la ciudad, como ocio, compras, descanso… Hay que cuidar a esa gente”, insiste.

“Desde la playa -apunta-, con frecuencia vemos barcos que están esperando para entrar en el puerto. Pero no nos preguntamos qué gente trabaja en ellos, cuándo van a llegar a puerto, cuándo les toca descansar… Lo mismo sucede con el personal que trabaja en los cruceros. En la mayoría de las ocasiones, pasan su día libre en el barco. Son aspectos esenciales, que hay que ir afrontando poco a poco”, advierte. Para Juan Luis, una respuesta podría estar en “las Juntas de Bienestar de los puertos. Son muy importantes para el cuidado de los marinos y de los marineros, o de los pescadores. Espero que dentro de poco podamos participar en ellas, para ofrecerles esa ayuda que necesiten”.

Procesión con la Virgen del Carmen en Laredo

 

Grandes desconocidos

El delegado de Pastoral del Mar reconoce que, cuando compramos el pescado, no somos conscientes del trabajo previo que hay hasta que llega al público. Por eso, no duda en afirmar que “las gentes del mar son los grandes desconocidos. Creo que no me equivoco cuando digo que es la mayor empresa del mundo. Hay mucha más gente trabajando en la mar de lo que pensamos. Y, sin embargo, son los grandes olvidados”.

Entre los motivos, destaca que, “en muchas ocasiones, son personas que realizan un trabajo que nadie quiere hacer. Muchos proceden del tercer mundo, y han tenido que dejar a sus familias, a veces por un salario de explotación. Y tienen muchos problemas: el cuidado de sus familias, la relación con ellos… Si pasas seis u ocho meses fuera de casa, te marchaste con tu esposa embarazada, y vuelves teniendo un hijo, que te desconoce, pero al cabo de unos días te vas a volver a marchar…. Son situaciones muy difíciles para las familias, para la vida de la gente, y para la estabilidad personal”.

A esto se añade que “muchos barcos llevan banderas de conveniencia. Y eso es casi explotación segura. Cuando un barco tiene bandera de Bolivia, que no tiene mar, se aplican las leyes de ese país. Son situaciones muy complejas, que se dan con mucha frecuencia”, advierte.

Barco pesquero

Devoción al Carmen

A pesar de todo, Juan Luis destaca la devoción que las gentes del mar sienten por la Virgen del Carmen. “Es una explosión de fiesta. Y se vive todo el año. Los marineros, los pescadores, la tienen en lo más profundo de sí mismos… Y lo ves en muchísimos detalles. A veces te dicen: oiga, yo no voy a misa, pero la Virgen del Carmen que no me la toquen. Y está ahí. Está en su barco. Y es muy importante”.

A esto se añaden las tradiciones que existen en muchos pueblos. “En Laredo, cuando un pescador fallece, se baja la bandera de la cofradía, se pone a media asta, se reza, en su funeral se canta la salve marinera. Es algo que forma parte de la identidad de mucha gente”.

“En los pueblos marineros -asegura-, siempre hay una parte de la identidad que se hace en torno a lo que fue ese lugar cuando era un pueblo de pescadores. Y aunque ahora sean sitios turísticos, la devoción a la Virgen del Carmen continúa estando presente”, concluye.

Virgen del Carmen en Laredo

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