El sábado 15 de agosto, la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción de Torrelavega estará de fiesta. Y no solo porque en esta jornada conmemora a su titular, y a la patrona de la ciudad, sino porque en este día se inician las celebraciones del 125 aniversario de la construcción del templo.
“Ese día -explica Juan Carlos Rodríguez– hará 22 años que llegué a esta parroquia: los primeros años, como vicario parroquial, y desde 2012 como párroco”. Confiesa que ser párroco de una iglesia centenaria imprime carácter. “Cuando tomas conciencia de lo que es la iglesia de la Asunción para los torrelaveguenses, sientes como esa responsabilidad de acoger un legado al que la gente tiene tanto cariño: para ellos, este patrimonio es como un tesoro; y, a la vez, tengo esa preocupación por cómo avanzar: por lo menos, hay que mantener lo que hay, e intentar mejorarlo, si somos capaces. Porque es un sitio de mucha referencia en Torrelavega”.
“A finales de 1850 -comenta-, Torrelavega comenzó siendo un cruce de caminos importante. Cada vez venía más gente a vivir aquí. Empezaba a haber mucho trabajo por esta zona, y solo había una iglesia, en lo que es ahora la plaza de Baldomero Iglesias, donde está San José Obrero, que es el santuario de la Virgen Grande. Era una iglesia pequeña, que no daba cabida a todo el crecimiento que se suponía que iba a surgir en aquella nueva época”.
“Don Ceferino Calderón -prosigue- era el párroco que estaba aquí. Y tuvo esa feliz idea de hablar con los propietarios de todas las fincas que había a las afueras de Torrelavega. En ese momento, había muchos indianos que se habían ido a América a trabajar. Y este hombre soñó que tenía que haber una iglesia, como él decía, sencilla y majestuosa, para que cupiesen 4000 personas. Está puesto así en el encargo que le hicieron al arquitecto Basterra. Aunque le tacharon de loco, y le querían echar de la ciudad, don Ceferino era un visionario. Él buscó la manera de tener mecenas: gente que le aportó las fincas, gente que le mandaba dinero para sacar adelante esta iglesia, que costó 500.000 de las antiguas pesetas”, apunta.
Vinculación con Torrelavega
En este templo, asegura, “se han vivido acontecimientos muy grandes. Por ejemplo, el enterramiento de Leonor de la Vega, que es la fundadora de la ciudad de Torrelavega, que falleció a principios del siglo XV. Además, ha habido épocas en las que la iglesia ha estado muy vinculada a toda la parte social, obrera… En un tiempo, venían los trabajadores que estaban perseguidos, y la iglesia les acogió para que nadie entrara y les perjudicara”.
“Digamos que la parroquia de la Asunción tiene una vinculación muy grande con la ciudad de Torrelavega”, afirma, “porque siempre la han sentido muy suya. Y ha estado con ellos en los buenos y en los malos momentos. Yo creo que tiene mucha historia, con muchos acontecimientos”, insiste. «Para la gente de Torrelavega, es ‘nuestra catedral‘. De hecho, desde el Obispado se están haciendo los trámites para que sea declarada por Roma ‘Basílica Parroquial’, como figura en una placa colocada en un piso de la calle Ceferino Calderón, cerca de la Iglesia».
El edificio destaca por su arquitectura. “Es neogótico, que era el estilo propio de la época en que se construyó el templo. Como la iglesia de los jesuitas de Santander, o el santuario de la Virgen de Begoña en Bilbao. Una época con un esplendor artístico que hizo que la ciudad de Torrelavega se beneficiara de ello, ya que nunca hubiera pensado que podían tener un templo así. Eso ha contribuido a que los ciudadanos tuvieran tanta vinculación con esta iglesia, porque siempre la han considerado como una joya, es decir, algo a proteger, porque era parte de su identidad”, asevera.
Reconoce que “el Santuario de la Virgen Grande y la otra parroquia también son bonitos, y arquitectónicamente muy importantes. No tienen columnas… Pero, siempre, la referencia de todo el mundo es la iglesia de la Asunción. Además, aquí se bautizaron una gran parte de los ciudadanos de la ciudad”, sonríe.
Vida pastoral y parroquial
«En cuanto a la pastoral -indica-, hemos vivido durante muchos años de rentas, porque todo el mundo era católico, todo el mundo se bautizaba, se casaba… Había unas rutinas. Era algo cultural. Pero nos hemos ido dando cuenta de que la gente dejaba de venir, que ya no tenían ese apego… Hemos visto cómo se iban muriendo las generaciones más mayores. Y eso nos ha hecho estar muy pendientes y abocados a generar una nueva evangelización con el tema del Primer Anuncio. Hay mucha gente alejada, que ya no tiene nociones de la iglesia, incluso las más básicas, que ya no saben quién es Jesús… Familias. Y por eso, en estos últimos años, no podemos contentarnos con la gente que viene, sino que tenemos que salir al encuentro de otros”.
Una invitación a la que hacía referencia el Papa Francisco. “En Evangelium Gaudium lo manifestaba como prioridad para la iglesia. Y nosotros nos hemos subido a ese carro con mucha ilusión. Nos ha impulsado a no quedarnos parados, sino a generar nuevas corrientes”. Entre esas acciones pastorales variadas., cita “los proyectos de Primer Anuncio, como las cenas Alpha. Ahora estamos con CUATRO40, una iniciativa de la Acción Católica General que es como nuestro paraguas parroquial. Eso está haciendo que la pastoral de la parroquia se regenere, que haya personas con una edad mucho más joven, y que la gente esté más ilusionada”.
En este momento, puntualiza, “tenemos unas 200 personas que cada semana se reúnen en sus grupos de vida pues para formar y para compartir la fe. Eso es un signo de esperanza. Las eucaristías de los domingos también son una referencia para la gente”.
Valorar a las personas
Junto a este panorama esperanzador, Juan Carlos no quiere olvidar “algo que he recibido como herencia, y es que la gente tiene mucho sentido de pertenencia a la comunidad parroquial. Es decir, lo sienten muy suyo: no es el cura el que hace las cosas, sino la comunidad parroquial”.
Orgulloso de su parroquia, señala que también ayuda “la restauración que se llevó a cabo. Se inauguró en diciembre de 2023. Y fue una puesta al día de la iglesia por dentro. Creo que está muy bonita. Además, el templo está pastoralmente muy cuidado. Y pienso que todo eso hace que la gente de Torrelavega sienta ese orgullo y ese entusiasmo de pertenecer a la parroquia».
Considera que “estos 125 años de historia son un motivo para poner en valor a todas las personas que han pasado por este templo. Comenzando por don Ceferino Calderón. Gente que ha estado sosteniendo la parroquia. Sin obviar que aquí se han celebrado los acontecimientos fundamentales de la vida de muchas familias, de muchas personas”. Lo que le lleva a expresar su deseo de que “queremos que la gente sepa que aquí tienen un lugar donde son acogidos, queridos, escuchados, donde pueden cuidar su fe, poner esperanza en su vida… “.
«Nosotros queremos que no se queden con las piedras físicas, sino que vengan, que entren a participar de estas piedras vivas, de la comunidad parroquial, que hoy tiene mucho que decir a la ciudad de Torrelavega”, concluye.



