La madre Montserrat del monasterio de la Santa Cruz de las Clarisas de Villaverde de Pontones ha partido esta tarde a la casa del Padre. Lo ha hecho rodeada del cariño y atención de todas sus hermanas de comunidad, que han estado pendiente de ella hasta el último minuto.
Delicada de salud en los últimos tiempos, no faltaba ningún día al coro. Como explica Jesús Jimeno, capellán del convento, “esa era su vida: poder participar en los rezos con la comunidad, en el coro, y asistir a la Eucaristía”. De hecho, lo siguió haciendo, a pesar de tener que pasar el resto de la jornada en la cama. Hasta el jueves 2 de julio. “Ese fue el último día, porque a partir de ahí su salud empeoró”. Una salud que la obligaba a desplazarse en silla de ruedas, porque se fatigaba.
Natural de Pontejos, hermana del sacerdote diocesano ya fallecido Manuel Díez Castañeda, ingresó siendo una joven en el convento de las Clarisas de Santillana del Mar. Y, desde ese cenobio, se trasladó al de Villaverde de Pontones, donde ha vivido hasta cumplir los 86 años de edad.
En este convento “lo ha sido todo, junto con la madre Encarnación”, aseguran quienes la conocieron bien. De hecho, en los últimos 40 años, ambas monjas han ido turnándose en los cargos de Abadesa, y Vicaria, “Con ella, no solo ha conseguido mantener la comunidad, sino ampliarla”, afirman, “ya que pasó de 10 monjas a las 16 actuales”. “De hecho -apuntan-, ella ha sido la formadora de las monjas jóvenes”, en referencia a las procedentes de India y Vietnam que comenzaron a llegar hace 30 años.
Toda una vida de entrega a Dios en la que no ha dejado de haber dificultades. Como cuando tuvieron que adaptarse a los tiempos porque el trabajo que realizaban, y del que dependían para vivir, les falló. De esto hará también 30 años. “Buscaron alternativas, consultaron con otras comunidades, y descubrieron que podían montar un obrador. Recibieron ayuda de la Federación de Clarisas, y de una comunidad de Valladolid, donde les enseñaron a hacer dulces. Incluso, de un pastelero de Madrid”, comentan. Esfuerzo que obtuvo sus frutos, ya que su repostería es conocida, y uno de los motivos de las continuas visitas que recibe el monasterio.
Un “monasterio fructífero, en el lo vocacional y en lo personal”, en el que siempre se recordará con cariño y agradecimiento a la madre Montserrat.
La Misa funeral tendrá lugar este sábado, 11 de julio, a las 17:00 horas, en la iglesia del monasterio.