El pasado 29 de junio, miembros de las tres entidades del Tercer Sector que trabajan con adicciones en nuestra Comunidad Autónoma se hicieron presentes en el Parlamento Regional para dar lectura a un manifiesto. Una de ellas, Eloísa Velarde, directora de Proyecto Hombre Cantabria.
“La adicción sigue existiendo”, confirma Eloísa. “Lo que han cambiado son los perfiles de las personas que llegan a pedir ayuda, tratamiento. Ahora hay otras sustancias; hay otras conductas adictivas, como el juego; y, sobre todo, hay otras conductas de riesgo que se manifiestan en nuestros jóvenes y adolescentes. Con ellos también trabajamos -tanto con los adolescentes como con los jóvenes, y con sus familias-, y lo hacemos desde el abordaje de la prevención”.
Reconoce que “hay muchos factores que llevan a que a una persona se le haga un diagnóstico de adicción. Pero lo que nos gusta decir es que son problemas que tiene la persona. Que detrás de esa sustancia o esa conducta de juego, por ejemplo, hay múltiples causas o problemas que tiene la persona, que no sabe enfrentarse a ellos, no sabe afrontarlos, o son cosas de su pasado, y eso le hace abandonarse a una adicción: sea el alcohol, la cocaína, el cannabis, el juego… La rehabilitación se trabaja desde un abordaje integral de la persona. Se abordan todas las áreas vitales, para que pueda recuperarse”.
A pesar de todo, asegura que “de la adicción se puede salir. Y la muestra está en lo que Proyecto Hombre Cantabria lleva realizando desde hace más de 30 años, con tantas personas como hemos visto que han conseguido el alta terapéutica. Y que siguen viniendo a vernos. Mantenemos el contacto, y sabemos que están bien”.
Fuerza de voluntad y motivación
Eloísa confiesa que “hace falta una gran voluntad y motivación para salir de la adicción”, aunque “también es muy importante el apoyo del entorno sociofamiliar: de la familia, principalmente. Ese apoyo emocional, y ese apoyo terapéutico que también pedimos para que sea posible la recuperación. Que la persona tenga voluntad, ganas y motivación por salir adelante”.
En este proceso, apunta, “muchas veces los familiares de las personas afectadas por adicciones son los grandes olvidados. Las familias vienen muy dañadas, muy perdidas, muy desorientadas; no saben qué hacer, y necesitan tanta ayuda como la persona adicta”.
“Los familiares -prosigue- no solamente necesitan asesoramiento, sino muchas veces una acogida. Es muy importante que vean que de la adicción se puede salir. Que su familiar, su hijo, su hija, su pareja, se puede recuperar. Que tengan cierta esperanza, y que hay recursos, como el programa de familias que tenemos en Proyecto Hombre, en el que se les acoge y se les da un asesoramiento y un itinerario para trabajar con ellos”.
Problema de justicia social
Para la directora de Proyecto Hombre Cantabria, las adicciones “son un problema de justicia social, porque es importante que todas las personas que tienen un problema de adicción tengan recursos y puedan acceder a ellos. Y es que, por ejemplo, es muy complicado hoy que una mujer acceda a un recurso de tratamiento, entre otras cosas porque es muy difícil que se le detecte desde su entorno familiar; las mujeres lo ocultan, porque está peor visto una adicción en una mujer que en un hombre; y porque a ellas mismas les es más difícil reconocer que consumen”.
“También -comenta- hay muchas personas que, por su situación de exclusión, no acceden a los recursos, porque no tienen un apoyo familiar que les empuje o acompañe hasta esta puerta donde se les va a ayudar”.
Una tarea, la lucha contra las adicciones, en la que toda la sociedad podemos colaborar. “Se pueden hacer varias cosas”, indica Eloísa. “La primera, evitar los estigmas de las personas que tenemos cerca. Conocemos los nombres y los apellidos de las personas que tienen el problema. Por eso, cuando hay un familiar, un amigo, un compañero de trabajo que tiene un problema, hay que intentar ayudarle, aunque no quiera. Pero, sobre todo, no hay que estigmatizar a esa persona. Se la puede acompañar, o animar, a que vaya a un recurso, como Proyecto Hombre, donde damos cita enseguida. A veces recibimos llamadas de personas que preguntan cómo pueden ayudar a un hijo, a un compañero, a un amigo… Nosotros les damos pautas. Esa también es una manera de ayudar. Y, por supuesto, hablando con esa persona, porque, aunque no quiera reconocer su situación, a veces ayuda que te lo diga alguien que está a tu lado”, concluye.


