Como viene siendo costumbre antes del inicio de la temporada, el Real Racing Club se desplazó este jueves por la mañana al santuario de la Bien Aparecida para rendir homenaje a la patrona de Cantabria.
Directivos, jugadores, técnicos y empleados fueron recibidos, en medio de un volteo de campanas, por el rector del santuario, padre Vicente Basterra, y el párroco de Liérganes y gran aficionado verdiblanco, Hilario Obregón.
Tras la foto oficial, realizada en la explanada del templo, todos los presentes se trasladaron al interior de la Iglesia, donde tuvo lugar una Liturgia de la Palabra. Presidida por el padre Basterra, en el transcurso de la misma los jugadores hicieron entrega a la Virgen de una ofrenda floral, ademas de presentar la Copa de Campeón de La Liga Hypermotion, que les ha permitido ascender a Primera.
En sus palabras a los asistentes, Obregón recordó que «la temporada pasada hubo trabajo, esfuerzo, sacrificio, risas y algo de dolor… pero todo eso tuvo como fruto la Copa de Campeón. Nadie os la ha regalado«. En este sentido, mencionó la labor de los empleados ‘invisibles’ del Club, «aquello que no salen en las fotos y que, sin embargo, son un pilar fundamental en el que se apoya toda la Institución».
También destacó que «el crecimiento del Club va más allá de lo deportivo«, mencionando la acción social de la Fundación, que «está multiplicando sus esfuerzos y tareas», como las «visitas de los jugadores a asilos de ancianos o a enfermos en los hospitales, llevándoles un momento de alegría en medio de sus enfermedades». Sin olvidar «la Academia del Racing de fútbol, para niños y niñas de 5 a 15 años». Otras «iniciativas de alcance» que citó fueron «la recogida de basura en las playas, las marchas solidarias… Y Racing Innova, de contenido y creación tecnológica, que nos pone en vanguardia entre los Clubs de España». Por último, animó a «aprovechar este éxito deportivo para enraizar el racinguismo en el corazón de todos los cántabros».
A continuación, en la oración de los fieles, se pidió por todo el equipo, así como por los valores que representan, como el esfuerzo o la deportividad, y el modelo que ofrecen a los jóvenes, y se encomendó a los socios más antiguos, que ya han fallecido.
El encuentro oracional concluyó con el paso por el camarín de la Virgen para venerar a la Bien Aparecida.
