Desde la Edad Media se viene celebrando en la comarca de Liébana una tradición ancestral por la que la reliquia del Lignum Crucis era llevada una vez al año en procesión a la parroquia de Potes, donde se celebraba una Misa solemne en su honor.
Hasta el siglo XVIII, tenía lugar el 22 de enero, coincidiendo con la festividad de san Vicente Mártir, titular de la parroquia. Pero, un año, debido a una intensa nevada, la reliquia no pudo bajar. Así que el ayuntamiento del lugar decidió poner un pleito a los monjes. El acuerdo al que se llegó fue que la Cruz se siguiera bajando al pueblo, como era costumbre inmemorial, aunque en verano. Así, se buscó una nueva fecha, para que quedara fija en el calendario: el domingo de Pentecostés.
El próximo 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés, la tradición se volverá a cumplir.

A las 10:00 de la mañana, la reliquia del Lignum Crucis saldrá en procesión desde el monasterio de Santo Toribio. Custodiada por los frailes franciscanos, será llevada bajo palio, acompañada por los fieles de las localidades de Mieses, Congarna y Santo Toribio, además de los miembros de la Cofradía de la Santísima Cruz.
A las 10:30 horas será recibida en el límite del territorio parroquial por el párroco de Potes, Elías Hoyal, que pasará a portar la Cruz. El cortejo procesional continuará con la incorporación de los devotos del lugar. Y discurrirá por las calles del pueblo hasta llegar a la residencia de ancianos, donde a las 11:00 horas habrá una Eucaristía. La solemne, a las 12:00 horas, se celebrará en la parroquia, siendo introducida en el templo bajo palio por miembros de la Cofradía.
Al término de la celebración, la Cruz será depositada en un coche, adornado a los efectos, para su traslado de regreso al monasterio de Santo Toribio.

Responso por Francisco Galiante y Froilán Blanco
La Misa de la parroquia concluirá con el rezo de un responso muy emotivo en memoria de Froilán Blanco y su cuñado, el sacerdote Francisco Galiante, que fuera párroco del lugar durante la guerra civil. Y es que ambos se encargaron de salvar la Cruz en esos tiempos de confusión. Una vez restablecida la paz, renunciaron a todos los honores, pidiendo únicamente que se rezara por ellos el día que la Cruz bajara a Potes.
Francisco Galiante Casado, de 43 años, fue asesinado en Espinama en 1937. Promovida por la diócesis de León, su causa de beatificación se encuentra en estos momentos en Roma. 