Esta mañana ha sido inaugurado el rastrillo solidario de Manos Unidas Santander. El acto ha tenido lugar en la nueva ubicación del mismo (paseo de Pereda, 13) con la presencia de la presidenta del Parlamento de Cantabria, Mª José González, la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual, la presidenta de Manos Unidas, Blanca Renero, y el vicario de acción caritativa y social, Ricardo Alvarado, en representación del obispo, que se encuentra en Madrid participando en la Asamblea Plenaria.
“Estamos encantados”, manifestó Blanca en su intervención. “Estamos muy ilusionados de volver a hacer el mercadillo tradicional que hace más de 40 años inició nuestra querida y maravillosa Loli Cobo, alma y vida de Manos Unidas”, dijo.
En alusión al nombre de la ONG, explicó que “hay muchas manos que hacen posible este mercadillo”. Así, mostró su gratitud “al comercio de Santander, por darnos los regalos” y “a las voluntarias de Manos Unidas, que hacen artesanías para que podamos vender aquí”. Sin olvidar al Comercio Justo, que “lleva una filosofía que compagina muy bien con Manos Unidas, porque son cooperativas que existen en los países en vías de desarrollo, y hacen que los niños vayan al colegio, que las madres y los padres trabajen, que tengan un sueldo digno, que puedan vivir y no tengan que salir buscando otros países y arriesgando sus vidas”. Y, es que, añadió, “Manos Unidas trabaja siempre en cada lugar, con proyectos concretos, que todo el mundo conoce”.
En este sentido, recordó que “los dos objetivos de Manos Unidas siempre son los mismos: sensibilizar, concienciar y, al mismo tiempo, educar en cooperación al desarrollo”. La sensibilización, explicó, “es para llamar la atención, y denunciar. Porque el mundo puede ser mejor si acabamos con el hambre, con la pobreza y con la desigualdad tan grande que existe entre los países en vías de desarrollo y nosotros, aunque nos quejemos”. En cuanto a la segunda, añadió, “es financiar proyectos concretos, sin intermediarios, con socios locales, en países en vías de desarrollo, en las comunidades más pobres”.

A continuación, mencionó alguno de los proyectos que se van a financiar este año con el dinero que se recaude a través del mercadillo. “Uno en Togo, que consiste en la formación de mujeres y niñas, y de toda la comunidad, para que puedan subsistir por sus medios”. Otro en Baranasi (India), “para trabajar con niños de la calle: miles de niños, que no tienen identidad, que no sabes de dónde vienen ni a dónde van. Allí está Fratelli Tutti, una fundación que los recoge, los educa. Y, lo bonito de todo esto, es que intentan encontrar a las familias para que esos niños se reinserten, y no sigan en la calle”. Y, un tercero, en Brasil, “en la zona de la Amazonía, en la frontera con Perú. Ahí hay una reserva de selvas tropicales, donde viven muchísimos pueblos indígenas, afectados por la sobreexplotación derivada de la extracción de las maderas. De alguna manera, se están vulnerando sus derechos”.
Todos los proyectos, subrayó, son “educativos y formativos”.
Capacidad de interrogar
Por su parte, el vicario episcopal resaltó que Manos Unidas es una organización consolidada. A su juicio, acudir al mercadillo no es solo comprar para ayudar. Dada la capacidad de Manos Unidas “de ayudar al tejido social a interrogarse por las causas del hambre, de la pobreza”, aseguró que “nos ayuda a tener muy presente que siempre hay una causa para la marginación”.
“Nos encontramos en este mal llamado primer mundo”, señaló, “y, a veces, nos dirigimos a ellos como tercer mundo, como si fueran una categoría inferior. Pero, al menos desde el prisma de la fe, son nuestros hermanos, a los que hay que preservar, y cuya dignidad hay que defender”.
Finalizó animando “a toda la comunidad diocesana, y a la población en general, a que se acerquen a este lugar, que me parece que tiene una ubicación extremadamente privilegiada, y ayudemos con nuestras compritas”.

Dar las gracias
La alcaldesa de Santander se dirigió a Blanca, como presidenta de la ONG, asegurando que “queremos avalar vuestra labor y daros las gracias. A veces somos conscientes de que las administraciones no llegamos a todo el mundo, y a veces también somos conscientes de que cuanta más gente esté implicada en un proyecto, mucho mejor. Así que estamos encantados de que Manos Unidas y el Ayuntamiento de Santander podamos trabajar juntos”.
Además de expresar su gratitud a quienes habían cedido locales para que el rastrillo fuera una realidad, lo hizo también con quienes “han facilitado el material, que en muchas ocasiones son los propios comercios, o personas a título personal que elaboran cosas, con lo cual tienen un valor mayor, porque muchas de ellas están hechas a mano”.
Invitó “a todos los santanderinos a que pasen”. “Estáis en una zona maravillosa, junto al Faro Santander, y todo el mundo pasa por aquí”, lo que supondrá una mayor visibilidad “ahora que se han quitado las vallas”, indicó. “Aunque no nos hagan falta tantas cosas, es una manera de colaborar o de dar un donativo, porque todos tenemos que ser responsables y cuidar a los que tenemos al lado”.
Finalizó dirigiéndose a las voluntarias de Manos Unidas. “Muchísimas, muchísimas gracias a todas. Vais a trabajar mucho, pero eso es bueno. Vais a estar cansadas, pero también eso es bueno, porque significa que habrá tenido muchísimo éxito y podréis llegar a más proyectos”.

Ayuda a los más desfavorecidos
Por su parte, la presidenta del Parlamento mostró “el apoyo de todos los grupos políticos del Parlamento a este mercadillo solidario de Manos Unidas, esa ONG de la Iglesia que ayuda siempre a los más desfavorecidos”. “Una ONG –dijo- en la que podemos confiar, porque siempre trabaja para generar esos proyectos en países del mundo que no tienen la suerte de vivir como vivimos nosotros”.
“Gracias a todas las voluntarias que durante este mes van a trabajar para generar todos esos beneficios y poder luego reinvertirlos en esos proyectos. Gracias a quien ha cedido los locales. A toda la gente que trae cosas, desde comercios a personas particulares. A los demás nos queda apoyar comprando estos productos para, en la medida de nuestras posibilidades, echar una mano a aquellos que no tienen tanta suerte”, concluyó.