El vicario episcopal para la Acción Caritativa y Social, Ricardo Alvarado Del Rio, ha sido el encargado de clausurar este miércoles 18 de marzo el ciclo de conferencias en torno a la Cuaresma que se ha desarrollado desde el 26 de febrero, todos los miércoles, en la catedral de Santander. Bajo el título Caridad en la Cuaresma: Te he amado, ha invitado a vivir la caridad como camino de conversión y regreso al corazón del Evangelio. Una reflexión orientada a ayudar a la comunidad diocesana a profundizar en el sentido cristiano de la caridad como dimensión esencial de la vida de fe.
La disertación ha puesto de relieve que la Cuaresma no puede reducirse a un tiempo de prácticas penitenciales o de esfuerzo moral, sino que ha de ser vivida, ante todo, como una experiencia de conversión que nace del amor primero de Dios. Desde esa certeza -expresada en la afirmación bíblica “Te he amado”- el vicario ha recordado que la auténtica caridad cristiana brota de saberse alcanzado por el amor de Cristo y se traduce en obras concretas de misericordia, cercanía y justicia.
La reflexión, inspirada en la Exhortación Apostólica Dilexi te y en sintonía con el magisterio del Papa León XIV, ha insistido en la inseparable relación entre el amor a Dios y la atención a los pobres. A la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia, el ponente ha subrayado que la oración, el ayuno y la limosna constituyen un camino unitario de conversión, y que no puede haber una vivencia plena de la Cuaresma sin una apertura real al hermano necesitado.

“Podemos correr el riesgo de vivir una Cuaresma externamente correcta y espiritualmente superficial”
Asimismo, ha señalado que la caridad no es un aspecto accesorio de la vida cristiana, sino una dimensión constitutiva de la fe y de la misión de la Iglesia. En este sentido, ha invitado a revisar no solo las actitudes personales, sino también los estilos de vida, el uso de los bienes y las prioridades pastorales, para que los pobres ocupen verdaderamente un lugar central en la vida de las comunidades cristianas.
“Hay un punto que no se puede perder de vista: la caridad cristiana está íntimamente unida a la Eucaristía. No son dos dimensiones paralelas. Son una misma dinámica de amor. En la Eucaristía, Cristo se entrega. Y quien participa de esa entrega queda llamado a reproducirla en la vida”.
Otro de los acentos de la conferencia ha sido la profunda unión entre caridad y Eucaristía. Se ha señalado que no es posible separar la celebración del altar del compromiso concreto con quienes sufren, y que toda auténtica participación en la vida litúrgica debe prolongarse en una existencia entregada y solidaria.
La charla ha concluido con una llamada a vivir esta Cuaresma como una oportunidad de renovación espiritual y pastoral, dejando que el amor de Cristo transforme la mirada, el corazón y la vida. La invitación dirigida a toda la comunidad diocesana ha sido clara: redescubrir la caridad como expresión concreta de conversión, comunión y esperanza.