La sede del obispado de Santander ha acogido esta mañana una nueva reunión ordinaria del Consejo Episcopal, un órgano de colaboración estrecha con el obispo en el gobierno pastoral de la diócesis y del obispado. Sus integrantes participan de manera más directa en la conducción de la vida pastoral, administrativa y misionera de la Iglesia que camina en Cantabria y en el Valle de Mena.
Su función principal es ayudar al Obispo en el discernimiento, la coordinación y la toma de decisiones, especialmente en asuntos que afectan a toda la diócesis. A través del Consejo Episcopal se promueve la comunión, la corresponsabilidad y la unidad de criterios en la acción pastoral, evitando, así, la fragmentación y favoreciendo una visión conjunta de las necesidades del Pueblo de Dios.
A pesar de que los temas que se tratan en el Consejo son, lógicamente, internos y se debe guardar una discreción exquisita, nuestro obispo ha compartido con nosotros que entre los temas, estaban el seguimiento del proceso de las líneas pastorales y otros asuntos concretos relacionados con la Semana Santa y con otras necesidades que van surgiendo. Asimismo, ha asegurado que «hay serenidad en la vida diocesana, se va llevando a cabo lo previsto poco a poco y creo que vamos por buen camino, siempre en nombre de Dios y poniéndonos en sus manos».