Pedro Miguel Sisniega: “Me gustaría que, al contemplar las procesiones, la gente se pare a pensar en lo que está viendo”

Pedro Miguel Sisniega procesión Esperanza

Consiliario de la Junta de Cofradías Penitenciales de Santander y párroco de Guriezo y Agüera, Pedro Miguel Sisniega lleva muchos años acompañando los desfiles procesionales de nuestra capital. “Empecé a salir con la Virgen de la Esperanza a los 13 años”, recuerda. “Luego me fui al Seminario, y durante un tiempo no procesioné. Pero el consiliario falleció dos meses antes de la Semana Santa, y mi Cofradía me pidió que les acompañara en las procesiones. Años después, el obispo me nombró director espiritual”.

En 2019, recibió la encomienda de atender a todas las Cofradías de Penitencia de nuestra ciudad. “Como delegado, salgo en todas las procesiones. Y me gusta mucho fijarme en cada paso, tanto en la carpa como en la procesión. Me gusta fijarme en cada detalle de la imagen, y pensar en lo que me dice a mí personalmente. Y, en cada paso, he descubierto cosas que me han ido llenando”, asegura.

Por eso, confiesa que “me gustaría que, al contemplar las procesiones, la gente se pare a pensar en lo que está viendo. Es decir, que no se queden solo con ver si el paso es muy bonito, si es artístico, si es muy pobre, si las flores están mejor o peor puestas, sino que se paren a pensar. Porque lo que están viendo no es un teatro… Es algo que pasó, que es real, que el Señor lo vivió por nosotros… Me gustaría que tuvieran el corazón abierto a lo que están viendo. Porque, cuando tenemos el corazón abierto, Dios entra. Y, cuando Dios entra, nos ‘complica la vida’”.

Virgen de la Esperanza

 

Repunte de la Semana Santa en Santander

La Semana Santa, explica, es “la representación de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Pero, últimamente, se ha desvirtuado bastante, porque ahora parece que lo más importante es el turismo, el descanso, el no hacer nada. Venir de público para ver las procesiones en cada lugar”.

Aunque reconoce que “hay un repunte, en cuanto a que la gente está volviendo a recordar, y al sentido de la pasión, de la muerte, pero sobre todo de la resurrección del Señor. Parece que en Santander está ayudando mucho todo el trabajo de las cofradías”.

Y es que, como consiliario, “veo toda la labor que hacen, y cómo influyen en sus parroquias, en sus comunidades… Y me parece que la gente está recuperando un poco ese valor de la fe, ese sentido de creer, de sentirse llamados por el Señor, de sentirse salvados por Él. Por eso, creo que es una buena labor la que estamos realizando los cofrades”, remarca.

“Los cofrades –apunta- se están dando cuenta de que de nada sirve salir a procesionar si luego ellos no están viviendo esa fe o se están esforzando en llevar adelante lo que realmente creen. Primero hay que celebrar y vivir la fe para después sacarla a la calle y dar testimonio, porque las procesiones son una catequesis típica”, insiste.

Procesión de la Esperanza

 

Formación y espiritualidad

Para Pedro Miguel Sisniega, “las procesiones tienen que ser una catequesis: hacia la gente y hacia el mismo cofrade, que muchas veces parece que solamente es el que pasea con una vela en la mano, y sin embargo también tiene que ser consciente de que ese Cristo al que saca por la calle, esa Dolorosa, esa Virgen que procesiona, le está llamando a él o a ella a vivir esa fe profundamente”.

Los cofrades, advierte, “no pueden olvidar nunca que ser cofrade es ser ‘con el hermano’, que es lo que significa. Es decir, que procesiona y vive su fe con el hermano, con los demás. No es alguien aislado, no es alguien que de repente aparece y vive su fe como puede, sino que forma parte de una comunidad. Y en eso es en lo que más estamos insistiendo en los últimos años”.

La formación y la espiritualidad son dos temas que intenta cuidar, “aunque lo tengo complicado, porque mis parroquias están a una hora de la ciudad. Pero soy consciente de que la Junta de Cofradías intenta avanzar en esa formación, en esa espiritualidad, en ese avanzar en la fe”. Su Cofradía ha sido privilegiada, porque acaba de vivir un año jubilar, el de la Esperanza, con muchas actividades. “A veces es complicado, porque los cofrades están dispersos, viven en distintos lugares, y cuesta concentrarles. Pero este año hemos hecho un esfuerzo con tiempos de oración, de encuentro ante el Santísimo, para interiorizar nuestra fe. Ha habido convivencias y momentos para profundizar en lo que significa ser hermano, vivir con otros, no pretender que mi fe la vivo yo a mi aire… Ahora, vamos a intentar que esas actividades continúen”.

Apuesta porque los cofrades “trabajen para que la gente descubra al Señor, y despierte a la fe, que creo que está un poco dormida, y se esfuerce en vivirla. Eso es lo que va a hacer que la Semana Santa avance. Porque yo creo que no va a avanzar porque haya más cofradías o cofrades, sino porque los que hay intenten vivir realmente como el Señor nos pide. Esa vivencia es la que se va a transmitir, y la que va a hacer que la gente realmente se siga enamorando de la de la Semana Santa”, concluye.

Pregón Semana Santa Santander 2026

Foto de Juan Manuel Serrano Arce – Junta de Cofradías Penitenciales de Santander

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