Padre Víctor Santos, CM, delegado para la Vida Contemplativa: “Hay que abrirse a la contemplación pura para vivir con gozo la vocación bautismal”

Padre Víctor Santos

Vida contemplativa: ¿por quién eres? es el lema con el que este domingo, 31 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus. Como explica el padre Víctor Santos, CM, delegado para la vida contemplativa de la diócesis de Santander, “se trata de una jornada creada por Pío XII en 1953 para honrar y pedir por las comunidades de clausura. Es, por lo tanto, una fecha señalada, especial, y muy importante de estas solemnidades que coronan el tiempo pascual, la de la Santísima Trinidad, en favor de los que oran, de los que están orando por todos nosotros”. “El lema -prosigue- está tomado de las conclusiones del Congreso Nacional de Vocaciones celebrado el año pasado. Ese ‘¿por quién eres?’ tiene una connotación vocacional, que viene muy bien, porque las comunidades monacales también necesitan refuerzos. Además, esa pregunta es como decir: quién tiene la iniciativa, por quién eres cristiano. Por Dios. Él tiene la iniciativa. Porque la iniciativa es divina, por la gracia y el amor De Dios Padre en Cristo, por el Espíritu Santo”.

“La vida contemplativa -asegura- es, como dice el Señor, ‘esa perla escondida’. El Reino de Dios se vive en la vida contemplativa como una vocación muy especial. Y es que, no cabe duda, se trata de una vocación muy especial. Es una respuesta muy generosa a la llamada de Dios a la perfección”. Por eso, no duda en afirmar que “una diócesis sin comunidades monacales no tiene alma. Le faltaría el alma, el soplo del Espíritu Santo constante. Es muy importante la oración. Y, la contemplación, es la oración”.

“En Occidente -comenta-, en general, estamos instalados en una vida donde prima lo pragmático, lo efectivo, lo material, lo inmediato, la rapidez… Y esa vida hace que pasemos un poco por alto las comunidades contemplativas. Pero son muy queridas y apreciadas en los lugares específicos en los que están. Por ejemplo, en nuestra diócesis, el año pasado se cerraron dos comunidades, porque las monjas eran muy mayores, y se reubicaron en otras casas: una fue la de las Carmelitas de Maliaño y la otra la de las Cistercienses de Liérganes. Es una pena. Toda la zona siente como un golpe fuerte la desaparición de una comunidad monacal. La nuestra es una diócesis relativamente pequeña, y los monasterios son muy conocidos donde están, y muy queridos”, insiste. “Y eso que ni las monjas ni los frailes se pasan la vida callejeando”, bromea. “Pero siempre hay personas que acuden a las fiestas. Por ejemplo, a la Virgen de la Cama, en Escalante; o a la de la Merced, en Noja; o en Villaverde, que a veces va tanta gente que se llena la iglesia y parte de la plaza”.

Padre Víctor Santos en la parroquia de LimpiasSed de Dios

Frente a esta sociedad que vive asentada en la rapidez y el vértigo, “las hospederías de los monasterios son lugares muy solicitados durante todo el año, pero en especial en épocas vacacionales. Hay mucha gente que voluntariamente quiere hacer un paréntesis de los agobios, en este maremágnum en el que vivimos. Y es un símbolo que esas hospederías tengan tanta demanda. Cada vez hay más personas que necesitan silencio: para orar, para encontrarse a sí mismos, para encontrarse con Dios, para reponerse… La oración tiene una dimensión sanante, curativa. Y la gente que tiene una sensibilidad busca lugares donde encontrarse y sentir a Dios”.

Reconoce que estas hospederías “no disponen de las comodidades habituales, pero sí lo necesario para salir en paz. Lo importante es que las personas salen sanadas, y se llevan la nostalgia para volver”.

“A esto se añade”, apunta, “el hecho de que en la sociedad se nota cada vez una mayor sed de vida interior, que contraste, con silencio para pedir, para escuchar, o para estar en la presencia de Aquel que me ama, como diría Santa Teresa. Y, es que, a veces, basta estar en presencia del Amado para orar”.

Padre Víctor Misa Monseñor Arturo Ros
Ora et labora

“Evidentemente», constata, «los contemplativos siguen practicando el ‘Ora et labora’, ese antiquísimo lema de los comienzos del monacato. Reza, pero también trabaja. Y es que las comunidades monacales, y la vida religiosa, organizan su jornada en torno a la liturgia de las horas, a la oración común, aunque también tienen espacios para la oración personal, el descanso o el trabajo”.

Entre las numerosas tareas que desempeñan tanto las monjas como los frailes está la repostería, el cuidado de la huerta, la restauración de libros antiguos o de obras de arte, la encuadernación, la costura… “La contemplación de María y la servicialidad de Marta son las dos disposiciones de la oración, que se cumplen en la vida contemplativa«, afirma. «Y ambas cosas le gustan al Señor”.

“La contemplativa es una vocación muy especial. Implica una renuncia, porque se ha encontrado un tesoro escondido. Es una vocación que supone una consagración exigente a la vida de la Iglesia. Por eso, es justo afirmar que los contemplativos sostienen la vida de la Iglesia. Pero lo hacen desde la vanguardia. Ellos acompañan las intenciones, situaciones personales… Rezan, oran por todos, por la Iglesia, por el mundo… Es lo que hacía el Señor”, remarca. “Él se retiraba con frecuencia a orar. La palabra ‘Padre’ nunca se caía de sus labios”.Padre Víctor Santos Misa catedral Santander

Hacer hueco para la contemplación

Recuerda que “la oración es necesaria. Es un mandato del Señor. La oración mantiene la vida de la Iglesia. Y, la de los contemplativos, es un ejemplo de oración perfecta”.  Por eso, ante la jornada que se celebra este domingo, señala que “los contemplativos nos están invitando a hacer un hueco en nuestras vidas para la contemplación. Consideran que necesitamos el Espíritu de Dios para que nos abra los ojos del corazón. Tenemos que abrir los ojos para comprender la riqueza que tenemos como bautizados. Hay que abrirse a la contemplación para vivir con gozo cada día la vocación bautismal. Porque todos estamos llamados a ser contemplativos”.

“Además -añade-, para la vida contemplativa, esta jornada es también un toque para no perder la frescura del carisma oracional contemplativo. Para no caer en la rutina. No hay que perder la frescura del carisma propio”. En este sentido, hace alusión al lema de la Visita Apostólica de León XIV, Alzad la mirada. “Alzamos la mirada por Dios. Y las comunidades contemplativas lo hacen con frescura, con ánimo renovado. Hay que recuperar esa frescura, esa novedad, el valor de la oración, en la comunión de los Santos,, y en la Iglesia. Porque todos somos miembros de ella, y Cristo es la cabeza”.

Concluye celebrando la feliz coincidencia de esta Jornada “cuando se acaba de anunciar la aprobación del decreto de beatificación de 80 mártires de nuestra diócesis. Muchos eran sacerdotes, también religiosos, incluso contemplativos, y laicos comprometidos. Este reconocimiento es un tesoro muy grande para una diócesis. Un testimonio muy bonito para esta jornada”, subraya.Padre Víctor Misa colegio Limpias

Compartir en redes:

Noticias relacionadas

Padre Víctor Santos

Padre Víctor Santos, CM, delegado para la Vida Contemplativa: “Hay que abrirse a la contemplación pura para vivir con gozo la vocación bautismal”

Padre Marcos Peña parroquia El Sardinero

Padre Marcos Peña, párroco de San Agustín: “Me ilusiona que el Papa venga a España”

Alberto Bárcenas en Roma

Alberto Báscones, de Matamorosa: “Me emociona poder adorar a Jesús en la Eucaristía, junto al Papa, en la vigilia del sábado”

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.