La S.I.B. Catedral de Santander ha acogido este mediodía una solemne Eucaristía en el Domingo de Ramos, presidida por el obispo diocesano, monseñor Arturo Ros. La celebración ha comenzado a las 11:15 en la plaza de Atarazanas con la tradicional bendición de ramos. A las 11:30 horas, tras la bendición, todas las hermandades de Penitencia de Santander y fieles presentes se han trasladado hasta la catedral, subiendo en procesión por Alfonso VIII, Somorrostro y Plaza Eguino y Trecu, para asistir a la Eucaristía.
Tras la lectura del Evangelio del día, el correspondiente a la Pasión del Señor, (Mt 26,14 – 27,66), monseñor Ros ha compartido una homilía que ha comenzando lanzando una pregunta a los presentes: «Al contemplar a Jesús, ¿dónde queremos estar?»
A menudo admiramos a Jesús como un amigo, como un personaje maravilloso que nace en Belén o que enseña grandes cosas. Sin embargo, la celebración de la entrada triunfal en Jerusalén, seguida inmediatamente por el relato de su sufrimiento, nos sacude y nos exige tomar una postura interior. La pregunta ya no es solo quién es Jesús para nosotros, sino qué haremos por Él.
Abandonado por todos
Nuestro obispo ha compartido una frase del relato de la Pasión que le impactó profundamente: «todos le abandonaron». A pesar de los cantos y la aclamación de «¡bendito el que viene en el nombre del Señor!» durante su entrada a Jerusalén, llega un momento en que todos, uno por uno, abandonan a Jesús.
«La pregunta para cada uno de nosotros hoy es: ¿vamos a abandonarle también? A pesar del miedo, las dudas o la incomprensión ante un amor tan extremo, pesa sobre nosotros la responsabilidad de decidir si lo dejaremos solo», ha asegurado.
Nuestra Respuesta: Estar con Él
Frente a la soledad de Cristo, monseñor Ros nos ha invitado a una respuesta personal y sincera desde el corazón. Nuestra verdadera identidad y propósito se encuentran en la cercanía con Jesús. Nuestra vida sin Él es «vacío y es nada». Nuestra seguridad, paz y fortaleza se hallan cuando estamos cerca de Él, no lejos.
La decisión fundamental es permanecer con Jesús. La invitación es a decirle desde el silencio del corazón: «Señor, yo quiero estar contigo, no te voy a abandonar. No lo permitas». Esta debe ser nuestra convicción y nuestra oración.
Las Cruces del Mundo de Hoy
Contemplar la Pasión de Jesús no puede ser un acto meramente espiritual o histórico; nos debe impulsar a la acción y a la compasión en el presente. Ver a Cristo crucificado reclama de nosotros que estemos cerca de los crucificados de este mundo.
En este momento, el obispo ha llamado a recordar y orar por las víctimas de la guerra, por los cristianos perseguidos y por los vulnerables y descartados, en especial por los no nacidos, las personas que viven en soledad y aquellas que sufren maltrato.
La Victoria en la Cruz
Ante la abrumadora realidad de tantas cruces en el mundo, ha concluido la homilía con una afirmación de esperanza: «Jesús ha venido a aliviar y a vencer todas estas cruces. Su poder se manifiesta precisamente en su sacrificio. Él es glorioso y crucificado». Nuestra respuesta es estar con Él, quien es la solución y la victoria sobre todo sufrimiento. La convicción que debe marcar nuestro corazón esta mañana es «No quiero abandonarte y quiero estar contigo».
Una vez terminada la Eucaristía, a las 13:15 horas, las cofradías han acompañado a La Borriquilla en su regreso procesional hasta la Carpa de Exposición de los pasos de la Semana Santa de Santander, en la Plaza Porticada.










