Esta mañana, la catedral de Santander ha acogido una solemne Eucaristía organizada por la Comandancia Naval de Santander en honor a la Virgen del Carmen, patrona de las gentes del mar.
La celebración ha estado presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Arturo Ros, quien, en alusión a las lecturas proclamadas, ha invitado a los presentes a cuestionarse si “el ámbito personal de la fe queda reducido a ciertos rincones de nuestra existencia, y es más abundante la queja y el lamento que la gratitud y la admiración”.
En referencia a la expresión ‘bienaventurados’, “que aparece ya en la anunciación a María” y “en las primeras palabras de Jesús en el Sermón de la Montaña”, se ha preguntado si “es la felicidad plena, la dicha inexplicable”. “Creer es bienaventuranza”, ha señalado. “Es felicidad. Es dicha. Es la enseñanza permanente de María Santísima, la madre de Jesús”.
Los cristianos, ha dicho, “queremos la bienaventuranza, queremos la dicha, queremos la felicidad. La que Dios nos regala. Por supuesto, no exenta de luchas, de esfuerzos y de sacrificios”.
“María Santísima”, ha explicado, “es la dichosa. Ella es la mujer bienaventurada”. Ella “es grande ante Dios, y Dios le concede la bienaventuranza, la dicha, el gozo, la alegría de la fe. Por eso nosotros, una y otra vez, nos acercamos a la madre de Jesús para que, con mucha paciencia y con ese tacto delicado, bellísimo, lleno de ternura, tan maternal, nos explique esto de las bienaventuranzas, de la dicha y de la felicidad, para que nosotros lo hagamos posible en nuestra vida”.
Para el prelado, “nuestro amor a María bajo la advocación de la Virgen del Carmen nos exige ser mejores personas y estar más unidos”. Porque, “una auténtica devoción, profunda y singular a la Virgen María, tiene que estar lejos de otras cosas que no sean ser buenos hijos y verdaderos hermanos”.
A continuación, ha recordado a las gentes del mar, “en todas las dimensiones y en todas las responsabilidades”. Y, en especial, a los que forman “la familia de la Comandancia Naval en Santander”.
Y ha aprovechado para dar las gracias al comandante naval, Jorge Hernández de Armijo Fernando. “Gracias a ti y a tu equipo de gente encantadora, acogedora, jovial, trabajadores. Gracias por este servicio que prestas, que prestáis a Santander y, en Santander, a toda la región”, ha concluido.


