El pasado sábado, 18 de abril, el centro de la ciudad de Santander se vio inundado por riadas de niños y niñas que con su alegría y entusiasmo transmitían un ambiente festivo. Se trataba de los menores que participaban en el Encuentro y Festival de la Canción Misionera organizado por Cristianos Sin Fronteras en colaboración con Obras Misionales Pontificias.
La parroquia Santa María de los Ángeles (Perines, 5) acogió los actos centrales programados: el festival, y la Vigilia de la Luz.
El primero arrancaba a las 16:00 horas con la participación de grupos procedentes de diferentes diócesis españolas. De Santander, el Colegio Apostolado de Ceceñas y el colegio concertado San Vicente de Paúl de Limpias.

Capacidad de soñar
Presidida por el obispo diocesano, monseñor Arturo Ros, la Vigilia de la Luz comenzó a las 20:30 horas, centrada en la construcción de puentes, en especial en el tiempo de Pascua, para acabar con las guerras y construir un mundo de paz.
En su reflexión, el prelado saludó a los presentes, lanzando la pregunta: “¿Qué vas a hacer tú por la vida?”. “Podemos quejarnos. Podemos esperar…”, enumeró. “¿Qué voy a hacer?”, insistió.
En alusión a la paz, recordó que “la ausencia de paz es falta de libertad. Falta de unidad. Falta de orar. Falta de bendición. Falta de vida”. Porque “donde no hay paz, no hay vida”. Aunque confesó que, “a veces, somos un poco egoístas, porque los conflictos nos quedan lejos”.

Ante la pregunta de “¿qué puedes hacer?”, respondió a los pequeños: “pedir a Jesús. Rezar”. “Dios no se cansa de iluminarnos”, dijo. “Si dejamos que el Resucitado pase a nuestro lado para quedarse, nosotros podemos recuperar la capacidad de soñar”, aseguró. “Nosotros, que participamos como misioneros sin fronteras de este sueño de ser puentes de paz que quieren cruzar los cinco continentes, en una noche como esta, vamos a intentar iluminar el mundo”.
Animó a todos a “ser luz y fuente de paz para los demás”, repitiendo en la oración: “Sí, desde tu luz, Jesús, quiero ser fuente de paz”. Y concluyó invitando a “abrir las ventanas de la misericordia a toda la humanidad”.
