A menos de 15 días para que finalice la campaña de la Declaración de la Renta, los ciudadanos que no la hayan presentado aún pueden hacerlo, marcando la casilla 105 a favor de la Iglesia.
Como explica Manuel Moxó, viceecónomo de la diócesis de Santander, “el plazo finaliza el próximo día 30 de junio para cualquier contribuyente que no haya enviado su confirmación o modificación del borrador. Realmente, poner la X a favor de la Iglesia es un gesto muy sencillo: sería suficiente con un solo click en la casilla 105 para aquellos que la rellenen de forma telemática, o recordárselo al gestor o al personal de la Agencia Tributaria para quienes realicen la declaración de manera presencial”.
“Para el ciudadano -comenta- marcar la X significa ejercer un derecho de decisión fiscal directa. Supone que el 0,7% de sus impuestos, recaudados por el Estado, se destinan a sostener la labor eclesial, pastoral y asistencial de la iglesia. Lo más importante de todo esto es que siempre debemos reiterar que no cuesta nada: ni el ciudadano va a pagar más ni le van a devolver menos”.
Además, añade, “poner la X a favor de la iglesia no es incompatible con hacerlo también con la de otros fines sociales. Al contrario: se suman. Esta es una de las dudas más frecuentes. Pero el contribuyente puede marcar simultáneamente la casilla de la iglesia católica y la casilla de actividades de interés social. Al hacer esto, se destinará un 0,7% a la iglesia y el otro 0,7% a fines sociales, para ONGs, Cáritas, Cruz Roja, etc. De esta manera, se suma el 1,4% del total de sus impuestos a fines solidarios y de ayuda”.
Concienciar, recordar y agradecer
Para promocionar la campaña, el pasado mes de abril la Conferencia Episcopal Española lanzó la ‘Línea 105 XTantos’. Una iniciativa que “busca básicamente tres cosas: concienciar, recordar y, sobre todo, agradecer. A través de los testimonios reales que hemos podido ver en la publicidad difundida por los medios de comunicación, la ‘Línea 105 XTantos’ pretende mostrar el rostro más humano de la Iglesia. Lo que se hace gracias a que se marca esta casilla. Busca realmente que la sociedad visualice que, detrás de este pequeño gesto, hay proyectos de apoyo a familias vulnerables, comedores sociales, acompañamiento a la soledad de nuestros mayores en el entorno rural, y el mantenimiento de comunidades vivas”, por ejemplo.
Reconoce que “la asignación tributaria derivada del IRPF ha aportado a la diócesis de Santander, en el último año, una cifra que ronda los 5 millones de euros. Un dinero que no se queda en una caja centralizada en Madrid, sino que se distribuye equitativamente según las necesidades de las diócesis. Para la de Santander, concretamente, esta aportación es un pilar maestro de nuestra financiación, crucial para equilibrar un presupuesto que debe atender a las 615 parroquias repartidas por toda nuestra compleja geografía regional de Cantabria y del Valle de Mena”.
“El dinero de la X –señala- se emplea en tres grandes bloques. El primero, la actividad asistencial y caritativa, que consiste en el sostenimiento de centros de acogida, comedores, ayuda directa a través de Cáritas parroquiales y atención a colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión. El segundo, el referente al sostenimiento del clero y personal laico. Son las retribuciones de los sacerdotes que prestan servicio a las parroquias. Y, un tercer bloque, destinado a la conservación de templos y patrimonio. Mantener abiertas las más de 600 parroquias, como decíamos antes, consiste en que el patrimonio apenas genera dinero, sino gastos de conservación, y nosotros mantenemos un servicio cultural y social vivo para los pueblos de Cantabria”.
Asegura que “Cantabria es una comunidad muy generosa. Rotundamente. Tradicionalmente, el porcentaje de contribuyentes que marcan la casilla de iglesia en Cantabria se sitúa en torno al 36-37%, lo cual está notablemente por encima de la media nacional, que suele rondar el 31-32. Aunque las dinámicas demográficas y económicas a veces fluctúan, el ciudadano cántabro, sea o no sea practicante habitual, valora enormemente la labor social, humana y vertebradora que la iglesia realiza en el territorio, y responde masivamente cada año en este ejercicio de libertad democrática”, concluye.


