El nuevo equipo de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Santander celebró, este martes 13, su primera reunión con casi la totalidad de su equipo de trabajo y con algunas personas que fueron invitadas a este encuentro en la Casa de la Iglesia, sede de la Delegación, marcando el inicio de una nueva etapa al servicio de los jóvenes de la Iglesia en Cantabria y en el Valle de Mena.
El encuentro se desarrolló en un clima de confianza, fe y esperanza, poniendo en valor el camino ya recorrido y reforzando la importancia de la confianza, coordinación y la corresponsabilidad dentro del equipo. Durante la reunión se abordaron cuestiones clave como la organización interna de la Delegación, el compromiso con el trabajo pastoral y la responsabilidad compartida en las tareas encomendadas.
Asimismo, se realizó una valoración de las actividades llevadas a cabo hasta el momento, así como de aquellas que se desarrollarán próximamente, con el objetivo de seguir ofreciendo propuestas atractivas para los jóvenes. En este contexto, se definieron también los objetivos a corto, medio y largo plazo, con la mirada puesta en una pastoral juvenil cercana, abierta e ilusionante.
La reunión incluyó unas primeras pinceladas sobre la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Seúl.
Alberto León, delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Santander, expresó su satisfacción por este primer encuentro: «Estoy muy contento e ilusionado por el camino que se ha empezado y, sobre todo, por la predisposición del equipo de trabajo. Todos tenemos un mismo objetivo y es unir a todos los jóvenes de la Iglesia que camina en Cantabria y Valle de Mena», subrayando esta misión desde una profunda visión de fe y esperanza.
Con esta primera reunión, la Pastoral Juvenil diocesana reafirma su compromiso de caminar junto a los jóvenes, acompañándolos en su crecimiento humano y espiritual, y construyendo juntos una Iglesia viva, cercana y abierta al futuro.
Imagen y texto: Delegación diocesana de Pastoral con Jóvenes