Este jueves, 19 de marzo, la sala Casyc Up del Teatro Fundación Caja Cantabria (Tantín, 25) ha acogido la I edición de los Premios Solidarios Cadena 100 Cantabria. Unos galardones que pretenden distinguir a personas que ayudan sin hacer ruido.
El correspondiente a ‘Labor humanitaria’ ha reconocido, a título póstumo, la tarea realizada por Manuela Cobo Ruiz, Loli, de Manos Unidas Santander.
En representación del obispo diocesano, monseñor Arturo Ros, asistió Ricardo Alvarado, vicario de Acción Caritativa y Social, encargado de entregar este premio. En sus palabras, calificó a Loli como ‘soñadora’. «Loli era una soñadora. Una soñadora que hizo de sus sueños un estilo de vida. Desde su juventud, ya en Acción Católica, fue fraguando realmente aquello a lo que ella sentía que había sido llamada. Y no solamente se limitó a promover Manos Unidas con proyectos dentro de nuestro territorio cántabro, sino también a nivel internacional».
Para Ricardo, «Loli fue una mujer con una sensibilidad increíblemente empática, que traspasaba fronteras. De sonrisa muy sincera» y «una mujer que, a pesar de las dificultades, siempre creía que las cosas podían ser mejor«. Valores todos ellos que «la ayudaron a alimentar sus sueños, y no solamente promover una entidad como Manos Unidas, sino además provocar». En este sentido, recordó cómo en las jornadas de Pastoral que se celebran todos los años en Corbán «nos hacía reflexionar sobre las causas que generan que todavía hoy, en este tercer milenio, haya gente que muera por no tener lo imprescindible».

«Me encantaría tener el talante de Loli -confesó-, y de tantos como Loli, soñadores anónimos, que se dejan llevar por sus sueños, por la utopía, porque, ¿qué es la vida sin la utopía?». «Loli -prosiguió- se ha convertido en un icono que representa perfectamente el servicio como vocación, no a un mundo mejor, sino a un mundo nuevo, donde todos tengamos caridad».
Concluyó su intervención dando las gracias a Cadena 100 por el reconocimiento, y la enhorabuena a todos los premiados.
Mujer pionera
En representación de Manos Unidas, intervino Blanca Renero, actual presidenta y amiga de Loli. «Fue una de las mujeres pioneras de España de Acción Católica -evocó-, que participó en la primera campaña contra el hambre», hace 67 años. «Al preparar esta última campaña -comentó-, Loli repetía: ¿por qué es posible que en 2026 sigan muriendo de hambre millones de personas? ¿Cómo es posible?».
«Loli -prosiguió- fue una mujer que en Manos Unidas ha sido de todo: presidenta, delegada, vicepresidenta, secretaria, voluntaria, organizadora de actividades solidarias, como los bazares… Daba charlas y dirigía talleres tanto en colegios como en la universidad. Y todo lo hacía bien«.
En referencia a los testimonios de los miembros que integran la familia de Manos Unidas, mencionó que Loli «ha sido nuestra maestra vocacional, referente, alma y vida de Manos Unidas», destacando «su generosidad, su acogida, esa alegría que transmitía, su laboriosidad, el buen humor, la confianza en Dios, el ánimo que contagiaba». «Loli -aseguró- siempre estará con nosotros. Damos gracias a Dios por la suerte de haberla tenido a nuestro lado. Sabemos que desde el cielo seguirá cuidando de nosotros, y de Manos Unidas». Renero estuvo acompañada por Reyes Ruiz, sobrina de Loli Cobo, quien trasladó el agradecimiento de toda la familia por este reconocimiento.

Motor de Manos Unidas
Aunque no pudo estar presente en la entrega del premio, la anterior presidenta de Manos Unidas, Purificación de la Cal, también recuerda a Loli Cobo con mucho cariño. “Loli era nuestra madre, nuestra amiga. Era el motor de Manos Unidas. Y lo sigue siendo, aunque ya no esté entre nosotros. Nos ha enseñado a todos. Siempre se caracterizó por su empatía, por su simpatía, por su forma de trabajar. Loli lo ha dado todo por Manos Unidas”, afirmó, emocionada.
Natural de Los Corrales de Buelna, y maestra nacional de profesión, “Loli dedicó toda su vida a Manos Unidas, con una alegría fuera de lo común”, concluyó de la Cal.