Las estructuras diocesanas ya han retomado su actividad cotidiana después de la Navidad. Muestra de ello, la continuidad de las actividades habituales, como las sesiones de formación permanente del clero, cuya primera sesión del año ha tenido lugar esta mañana en el seminario diocesano de Monte Corbán. La ponente de esta jornada ha sido María Luisa Berzosa, pastoralista y participante del sínodo de la sinodalidad, que ha compartido con un buen número de sacerdotes diocesanos informaciones y consejos para la aplicación del sínodo en las parroquias y arciprestazgos.
D. Jesús Casanueva, Vicario Episcopal para el Clero, ha afirmado que «la formación permanente es una forma de actualizarse teniendo en cuenta los avances de la teología, los avances de las situaciones pastorales y los avances del mundo». Asimismo, ha asegurado que «los sacerdotes tenemos que estar al día y actualizarnos a todos los niveles, también en el intelectual. En esta Iglesia que está cambiando tantas cosas, los sacerdotes tenemos un papel muy importante como animadores de la fe y de las comunidades para desarrollar todo lo que el sínodo nos plantea».
Por su parte, Mª Luisa Berzosa ha declarado que cree en el poder «multiplicador» de la formación, y que «lo que podamos compartir y exponer, redunda en bien de todos». Ha explicado que está involucrada desde 2018 en los sínodos: «he participado en el de los jóvenes, en el de la Amazonía y 5 años como consultora de la secretaría del sínodo participando en el sínodo de la sinodalidad como facilitadora de las mesas redondas, mesas por lenguas con grupos rotativos cada semana». Ha resaltado también los frutos de estos años de trabajo: «Tanto en la asamblea de 2023 como en la de 2024 he tenido la posibilidad de conocer a mucha gente, escuchar muchas voces y está siendo una experiencia muy fuerte. Hoy voy a hablar del sacerdocio sinodal, del modo de liderazgo sinodal y de lo que estamos llevando a cabo. Ha recordado igualmente que «hay un documento programático llamado «pistas para implementar el sínodo», que viene de marzo de 2025, cuando el Papa Francisco estaba en el hospital y mandó una carta con las etapas a seguir hasta la asamblea universal eclesial de 2028″.
Esta jornada de formación ha contado con nuestro Obispo, D. Arturo, como participante, que ha aprovechado para recalcar la importancia de la formación del clero: «Creo que la formación es necesaria porque nos hace receptivos a propuestas, a reflexiones que se sugieren, nos revitaliza interiormente y nos crea inquietud de búsqueda, de pensar y de rezar. La formación es necesaria y vital para el sacerdote y el tema de hoy es muy interesante para recibir pautas, discernir y ponerlo en práctica».



