Este domingo, 31 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus. Y lo hace con el lema Vida contemplativa: ¿por quién eres?
El padre Víctor Santos, religioso paúl, párroco de Limpias, es el delegado episcopal para la Vida Contemplativa. Con motivo de esta jornada, ha dirigido una carta a las comunidades de vida contemplativa, religiosos, religiosas y sacerdotes de la Diócesis de Santander.
En ella explica que “el lema de este año nos sitúa ante una pregunta fundamental, capaz de iluminar, a través de la vocación contemplativa, la vida cristiana en su conjunto”. Y, es que, “nuestras sociedades occidentales se ven marcadas por el ritmo frenético de las prisas, el pragmatismo, la dispersión interior, la falta de verdades sólidas y, a la vez, por una sed de espiritualidad”. “Ante estos signos de los tiempos -prosigue- la vida contemplativa recuerda a toda la Iglesia que la pregunta decisiva no es solo qué podemos hacer y esperar, sino también y, sobre todo, por quién somos, vivimos y actuamos, por quién alzamos la mirada”.
Contemplación
“Nuestras comunidades monacales -señala- nos están urgiendo a hacer un hueco a la contemplación, con la entrega de sus vidas nos proclaman que Dios es digno de ser buscado y amado por sí mismo, y que situar nuestras vidas ante Él, representa, por sí solo, un servicio profundo y silencioso, tanto a la Iglesia como al conjunto de una humanidad, muchas veces perdida en vanos empeños de odio y destrucción”.
Por eso, “esta Jornada Pro Orantibus 2026 es una ocasión privilegiada para hacer visible, agradecer y sostener la vida contemplativa en nuestra diócesis de Santander”, invitando a tenerles presentes en las intenciones de las celebraciones del día de la Santísima Trinidad.
“La pregunta ¿Por quién eres?”, comenta, “tiene connotaciones bautismales y de consagración. Iniciativa divina. Pura liberalidad del Dios-Amor que nos hace hijos suyos en Jesucristo por el Espíritu Santo. Que Él, pues, y en palabras de san Pablo a los Efesios, nos dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo e ilumine los ojos de nuestro corazón para comprender cuál es la riqueza de gloria que da en herencia a los santos”, concluye.