Este domingo, 31 de mayo, ha sido abierta al público la iglesia parroquial de San Félix de la localidad cántabra de Fontibre, después de un tiempo cerrada al culto por obras. La reapertura ha coincidido con la fiesta parroquial de san Fernando, y ha reunido a unos 60 vecinos de la zona que han querido ver cómo había quedado su templo.
Como explica el vice ecónomo de la diócesis de Santander, Manuel Moxó, “había que acometer una reparación urgente de la cubierta exterior, y los canalones. En cuanto al interior, tanto la estructura de madera como su recubrimiento estaba en muy malas condiciones. También había humedad por capilaridad, que se reflejaba en la situación de las paredes, que además tenían serios desconchones y salinas. Las ventanas, era otra de las estructuras afectadas, con filtraciones, entre otros desperfectos”.
Una vez hecho el reconocimiento del templo, el pasado mes de julio, encomendaron los trabajos a una empresa y se iniciaron las reformas. “La iglesia ha quedado muy bonita”, asegura Moxó. “Ahora, como dijo el párroco en la Misa, solo falta cambiar el sistema de iluminación, con un presupuesto aproximado de 3000€, y la megafonía. Pero, como él mismo indicó, eso se hará con la colaboración económica de los fieles”.
“Se trata de un sitio muy emblemático”, confiesa, “ya que la iglesia está ubicada en el nacimiento del Ebro. Fue edificada durante la primera mitad del siglo XII, en estilo románico, aunque ha sufrido transformaciones y ampliaciones posteriores. Conserva elementos artísticos originales, como los capiteles románicos del arco triunfal, canecillos figurados en el ábside; un reloj de sol tallado en piedra, en el exterior; una pila bautismal, en piedra… La iglesia es un ejemplo de la arquitectura histórico-artística de Cantabria en la que se entrelazan un templo románico rural, del siglo XII, y una transformación barroca que amplió y redefinió el edificio en los siglos posteriores”.
“El importe total de las obras ha supuesto una inversión que ronda los 125.000€, de los cuales 30.000€ han sido aportados por la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria a través del convenio con el Obispado de Santander”, concluye.