Este Viernes Santo, 3 de abril, la catedral ha acogido el Sermón de las Siete Palabras, predicado por el cántabro Fermín Rodríguez Sampredo, jesuita de la comunidad de Santiago de Compostela.
Comenzó su intervención afirmando que “la figura de Jesús muerto en la cruz no se borra ni se olvida”. “Siempre preside nuestras celebraciones y permite que podamos despertar a una vida nueva, diferente”. “Hoy es el día de la Cruz –dijo-. Alabaremos la Cruz”, que “es fuente de redención, de vida, de sanación… La Cruz es nuestra fuerza”.
“La Palabra de Dios es vida en cada momento, en cada circunstancia. Se personaliza en cada uno. La Palabra de Dios nos guía”, aseguró. Por eso, invitó a meditar en las siete palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz.
La primera, ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’. “Jesús -apuntó- es el dolor que perdona. El Dios que comprende. No se queja por lo que sufre. Y perdona porque ama de verdad”. “La Cruz es la declaración de amor más perfecta”, aseveró, al tiempo que recordaba que “Jesús disculpa y excusa”. “Perdonar es importante, y nos hace grandes, pero no es fácil”, advirtió.
Respecto a la segunda palabra, ‘hoy estarás conmigo en el paraíso’, comentó que “Jesús, en su dolor, cuando está sufriendo más, está dando esperanza”. “Dar esperanza a los demás -indicó- me hace vivir mi propia esperanza. Dando se recibe”, y “ni la muerte puede separarnos del amor de Dios”.
‘Mujer mira a tu Hijo. Hijo, mira a tu madre’ fue la tercera palabra. “Su Madre -señaló- está pendiente de Él. Y Él nos la entrega. Su Madre es el gran regalo para nuestra vida de cristianos”. “Jesús -añadió- comprende el amor de una Madre” y “María termina comprendiendo el misterio de su Hijo”. Por ello, exhortó a imaginarse “a María en la Cruz”, remarcando que “lo único necesario es amar y desear ayudar”.
‘Dios mío, por qué me has abandonado’ es la cuarta palabra pronunciada por Jesús en la Cruz. “Preguntarme dónde está Dios no es fácil”, constató, reconociendo que “Jesús comprende los diferentes sentimientos de abandono por los que puede pasar el hombre”.

Respecto a ‘Dame de beber’, siguiente palabra, “demuestra que Jesús pide ayuda” y ayuda a que los hombres caigamos en la cuenta “de la necesidad que tenemos de pedir su ayuda”. “Podemos decir que en estos momentos el Cuerpo de Cristo está pasando sed” y “sigue diciendo: tengo sed”, explicó, en alusión a la cantidad de personas en el mundo que ‘tienen sed’ de Dios. En este sentido, recordó la experiencia de santa Teresa de Calcuta en un Viernes Santo, inicio de la congregación de las Misioneras de la Caridad. “Jesús en la Cruz -prosiguió- sufre tanto que reconoce la necesidad de la ayuda de los hombres. Y el dolor se transforma en comprensión, acogida y entrega al dolor de los otros”. Porque, “el amor es darse. El amor es vivir para otros”.
Con la sexta palabra, ‘todo se ha cumplido’, muestra que “Jesús vivió fiel hasta el final”. Por eso, animó a cuestionarse si estamos dispuestos “a seguirle así”. «Todo está cumplido, en este Viernes Santos, nos recuerda que Jesús fue sometido a muchos tipos de sufrimientos. Nosotros nos centramos en los físicos”, constató, aunque citó otros, como “el dolor emocional provocado por el dolor de los amigos: solo, incomprendido, abandonado de todos”, o “el sufrimiento espiritual, al sentir el abandono de Dios”, sin olvidar “otro sufrimiento que podríamos pasar por alto: preguntarse si su obra continuaría viva después de muerto”. “Una vez más, Jesús puede comprendernos muy bien. Pero, después de este Viernes Santo, tenemos el domingo de Pascua. Hay Resurrección. Y todo lo que estamos viviendo y contemplando está en clave de Resurrección”, constató. “Cada uno de nosotros somos un sueño de Dios, que nos realizaremos”, afirmó.
‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’ es la última palabra de Jesús en la Cruz. “Jesús pone su vida, todo lo que hizo, en manos de su Padre. Pero su última palabra en la Cruz no es de muerte, sino de vida”, lo que manifiesta que “cuanto más nos entreguemos, más plenas serán nuestras vidas”. “Para nosotros los cristianos la Cruz es central. Es la puerta que nos abre a la vida”, confirmó. “La Cruz es camino, es verdad y es vida”, anunció. “Eso puede ser el resumen de la Pasión”. “Cristo en la cruz es el camino. Nos señala los caminos equivocados. Esa Cruz con sus dos maderos que se cruzan son mis dos caminos que se cruzan, hacia Dios y hacia los hombres. Cristo en la cruz es verdad, la que nos hace libres. Cristo es camino. Cristo es verdad. Y cristo en la cruz es la vida. Cristo escondido en nosotros también puede ser vida y luz. Cristo en la cruz es la medida que Dios me tiene”, concluyó.
