Este viernes, 6 de marzo, ha tenido lugar en la catedral la tradicional vigilia de oración con jóvenes que preside el obispo, Arturo Ros, todos los primeros viernes de mes. Organizada por la delegación de Pastoral Juvenil, se ha desarrollado con el lema Vocacional, al inicio del mes de san José, en el que se celebra el Día del Seminario.
En el encuentro, en el que han participado seminaristas del Seminario Diocesano que cursan sus estudios en Oviedo, ha ofrecido un testimonio un joven colombiano, de nombre José Luis Sanabria, que forma parte de la comunidad del Propedéutico que está en el Seminario de Corbán. En sus palabras, ha confesado que se encuentra feliz de estar aquí después de haber oído la llamada del Señor en su país natal. Ha reconocido que al principio surgió en él la duda de qué hacer con su vida, ya que no se sentía merecedor de lo que estaba recibiendo en su corazón. «Pero yo sentía que el Señor quería algo de mí», ha reconocido, «que me decía: ven y sígueme». Y ha asegurado a los jóvenes que la vocación de todos es «ser santos», algo que los seminaristas realizan a través de esa entrega al Señor. «Soy muy feliz», ha insistido, animando a superar las dudas y los miedos, «ya que el Señor nos conforta, nos abraza, nos muestra su amor y su misericordia». Por último, ha pedido a todos los presentes que «no tengan miedo a dejarlo todo por el Señor, porque vale la pena», con la exhortación de que «pidan mucho por nosotros, los seminaristas, porque el Señor necesita muchas vocaciones, personas que decidan entregarse a Él».

Después de la proclamación del Evangelio (Mt 9, 9-13), el prelado ha dirigido unas palabras para invitar a la reflexión. En ellas ha invitado a volver a leer el texto de Mateo proclamado, para sentir la invitación del Señor a seguirle. Ha asegurado que «los miedos, las dudas, el Señor las resuelve, porque nos abraza, nos reconforta, nos lleva en sus brazos», animando a los jóvenes a pedir en la oración al Señor el poder escuchar su invitación a seguirle, en todos los momentos y en todas las situaciones de la vida, a través de las distintas vocaciones, al sacerdocio, al matrimonio… Y a sentir la experiencia de que «ninguna otra cosa de este mundo me hace más feliz y libre que seguir a Jesús». «Ojalá que esta noche, ante el Señor, encontréis la respuesta», ha concluido.
A continuación, los jóvenes han orado en silencio ante el Santísimo expuesto, para concluir con la bendición final.