Este jueves ha concluido el viaje a Roma realizado por el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros, su Consejo de Gobierno y canónigos de la catedral.
Una jornada lluviosa que han aprovechado para acudir a rezar ante la tumba del Apóstol Pedro. En la basílica, han confirmado su fe y orado, unidos en la oración del Credo Apostólico, además de poner en manos del Señor y de la Virgen María a toda la diócesis con el rezo del Padre Nuestro y el Avemaría. La Iglesia de Roma y el ministerio de Pedro, recibido de labios del Señor Jesús, es el fundamento de la unidad de todas las iglesias locales de la cristiandad. Unidad que han vivido como un don recibido con alegría y agradecimiento.
Además, han podido orar ante las tumbas de los Papas que nos han precedido y que, a través del ministerio petrino, dejaron su carisma abriendo sendas que el Concilio Vaticano II selló en la historia reciente de la iglesia.
Tras esta estancia de tres días en la Ciudad Eterna, regresan hoy a la diócesis.
