En la noche de este Sábado Santo, la catedral ha acogido la celebración de la solemne Vigilia Pascual. Presidida por el obispo, monseñor Arturo Ros, y concelebrada por el cabildo catedral, en la ceremonia dos jóvenes han recibido los sacramentos de la iniciación cristiana: Kristen, bautizada como Kristen Elisabeth Ann, y Anna.
La Vigilia dio comienzo en el claustro con el tradicional encendido del cirio Pascual y la procesión de entrada a la oscuridad de un templo iluminado por las velas que portaban los fieles. Tras el canto del Pregón Pascual, dio inicio la liturgia de la Palabra con la proclamación de las lecturas.
En su homilía, el prelado comenzó recordando que Jesús salió al encuentro de las mujeres que habían acudido con perfumes al sepulcro. «Jesús les salió al encuentro -dijo-. Salir al encuentro es como una síntesis de la vida de Jesús. ¡Cuántas veces Jesús salió al encuentro de los que le necesitaban! ¡Cuántas veces salió a encontrarse contigo, porque lo necesitabas! Y ahora, como Resucitado lo sigue haciendo. Él salió al encuentro de los discípulos que estaban encerrados por miedo». Con esos encuentros, añadió, «Jesús siempre transforma, da vigor y llena de un gozo profundo».
«También a nosotros, esta noche, nos sale al encuentro el Resucitado«, proclamó. «Y nos dice también, como a las mujeres que fueron al sepulcro: Alegraos. Sí. Alegraos porque Jesús vive. No solo es un recuerdo: vive Él». «Ese es el primer mensaje de la Resurrección: alegraos«, remarcó. «Podemos vivir, y por eso es el gozo para nosotros, de esa alegre noticia: que toda entrega por el Reino lleva a la luz de la Resurrección. Toda entrega de la vida, aunque sea un pequeño pedazo, produce vida», insistió. «Ninguna inversión en amor se pierde. El amor es siempre productivo», afirmó.
«Gocémonos, por tanto, porque en nuestra vida la Resurrección de Jesús cobra pleno sentido«, aseguró. «El gozo de la Resurrección no es una alegría ingenua», ya que con él «nos situamos en la realidad, y en la historia, desde la vida, que es Él, Jesucristo». «Es en el seguimiento de Jesús -constató- donde se palpa que Jesús vive. Haciendo lo que Él hacía: saliendo al encuentro de nuestros hermanos, es como se experimenta al Resucitado». «Él es Camino», añadió. «Y nos da fuerza para seguirle. Y, porque le seguimos, lo sentimos cercano. Compañero de camino».
Dirigiéndose a las catecúmenas, expresó: «Enhorabuena a las que recibiréis el bautismo esta noche. Christen y Anne. No hay dicha más grande, ni alegría más sincera». Y concluyó exhortando a que, «hoy, y siempre, con la alegría que nos brota de nuestra fe en el Resucitado, vayamos a nuestras tareas cotidianas, para hacer lo que Él: salir al encuentro. Así lo veremos. Y lo haremos ver».
