Celebración de la Jornada de la Sagrada Familia: Comunidad de amor, santuario de la vida y escuela de fe

Un año más, la S.I.B. Catedral de Santander se convirtió en la tarde de este sábado en el escenario perfecto para la celebración de la Jornada de la Sagrada Familia, este año adelantada un día en el calendario debido a la ceremonia de clausura del Jubileo de la Esperanza, que tendrá lugar hoy domingo a partir de las 18:00 horas.

Un encuentro organizado por la Delegación diocesana de Familia y Vida, cuyo equipo colaboró en la preparación de la ceremonia, presidida por nuestro Obispo, D. Arturo Ros. En ella se homenajeó, como cada año, a varios matrimonios que han celebrado este 2025 sus bodas de plata, oro o diamante.

Sin duda, la familia es un pilar fundamental en la Iglesia y en la sociedad en general. Es esa comunidad de amor, la comunidad inicial, donde nos formamos, y aprendemos a amar a Dios y a los demás. Este tiempo de Navidad, en ocasiones adulterado y sobrealimentado por las luces, los eventos y los festejos, requiere de nosotros concentración para distinguir lo realmente importante.

Así lo ha destacado en su homilía nuestro Obispo: «Es importante mirar hacia el Misterio, observar, rezar, porque mirando hacia otros sitios, tal vez no percibamos esas sensaciones espirituales que tanto necesitamos». Las sensaciones espirituales de ese encuentro personal con el Señor, de lo que sentimos, de lo que vivimos. «Dios es amor, así lo anunciamos, aunque a veces nos cuesta creerlo. Dios busca las mediaciones, los gestos y los signos para que seamos conscientes de eso y receptores de su amor».

Sobre la Encarnación de Jesucristo, D. Arturo ha afirmado que esta, «es un misterio de amor. Así nos ama Dios, para que por nuestras pobrezas y torpezas seamos capaces de intuir, vislumbrarle y tocarle. Es una manifestación de amor exquisita y bella». Ha destacado también el valor del amor: «Dios hace posible que nosotros ejerzamos el amor y lo pongamos en práctica. Es la gran lección del misterio de la Encarnación: Dios nos muestra que nos ama con locura y hace esta gran revolución de la ternura, como decía el Papa Francisco, haciéndose niño, frágil, pequeño y débil».

D. Arturo ha finalizado su homilía destacando el lema de la Jornada de este año: Matrimonio, vocación de santidad. «No hay santidad sin amor. Amándonos hacemos el camino de la santidad. Los santos y las santas amaron hasta el extremo, cada uno en su carisma y en su estilo. Si queremos ser santos, el camino es amar y necesitamos testigos de amor, expresión y testimonio de la familia cristiana, del matrimonio cristiano».

Tras finalizar la Eucaristía, se ha homenajeado a varios matrimonios en sus bodas de plata, oro y diamante. Un hermoso gesto que se convierte en ese testimonio de fe, de amor y de vida; en la imagen del camino que es el matrimonio. Un recorrido de amor, de respeto y de lealtad.

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