Las casualidades no existen. O quizás sí. Es algo que Ana Martín Mateos, catequista de la parroquia de Santa María de los Ángeles, se cuestiona cuando la preguntas cómo se decidió a llevar a un grupo de adolescentes al encuentro de este sábado con el Papa León XIV, en Madrid.
“La verdad es que me siento culpable -explica- porque no se me había ocurrido. Llevo un grupo de chavales que se van a confirmar el próximo 20 de junio. Y no me había planteado la posibilidad de ofrecerles participar en la visita del Papa”. Un día, prosigue, “recibí un email de dos de las chicas del grupo. Resulta que una amiga suya, que también es de nuestro grupo de confirmación, iba a peregrinar con su colegio. Ellas también querían ir, pero en su colegio no se había ofrecido esa posibilidad. Me dijeron que no tenían responsable, y lo necesitaban, ya que son menores de edad. Así que no me lo pensé, y me animé a acompañarlas”.
Una vez tomada la decisión, “se lo comentamos a los otros miembros del grupo de catequesis, y se añadieron otros 3 chicos. Así que acompaño a cinco adolescentes, dos de ellos de 14 años, y los otros de 16”.
“Estoy alucinada con los acontecimientos”, asegura. “Los chavales están muy motivados. Tanto, que el sábado hemos tenido una reunión con los padres, también preparando la Confirmación. Y me han contado cosas preciosas, que no me podía ni imaginar. Me han dado un chute enorme”. De hecho, comenta, “el padre de una de las chicas que viene con nosotros me dijo que su hija ya había asistido a un encuentro con el Papa, en su Perú natal. Y que, para la cría, había sido impresionante”.

Adolescentes felices
“La última vez que nos hemos visto todos juntos”, señala, “ha sido la semana pasada, en las confesiones previas a la Confirmación, aunque alguno de ellos ha estado en el encuentro de preparación que ha habido en Corbán. Yo les encuentro adolescentes felices, tranquilos. La verdad es que estoy muy sorprendida con ellos, pero para bien. Están ilusionados”, afirma.
Reconoce que, en el grupo de catequesis, “no nos hemos podido preparar de una manera especial para este encuentro que vamos a vivir. Hemos hablado del viaje del Papa, pero no ha sido el tema principal, porque estábamos con los otros compañeros”.
Una experiencia que, para casi todos estos feligreses de la parroquia de Perines, es la primera. Incluso para su catequista. “Soy una conversa de no hace muchos años”, confirma esta joven de 44 años. “En el año 2021 me convertí, y desde entonces no he salido de una iglesia”. Eso le hace plantearse esta vivencia como “algo muy bonito. Son cosas nuevas. Bonitas. Cosas de Dios. De corazón. De fraternidad. Pero nuevas”, remarca.

Algo de Dios
Aunque no conoce a las personas que integran la peregrinación diocesana, está convencida que “no nos vamos a sentir solos. Me siento acompañada por todos. De hecho, estoy encantada con la organización”.
Por eso, confiesa que está “con los ánimos a tope. Tengo todas las energías puestas en este fin de semana. Es algo de Dios”. Pero no solo para ella, sino también para los adolescentes a los que acompaña. “Siento que va a ser algo muy potente en su vida. Y que va a hacer que su Confirmación sea un Sí muy grande. Tengo puesta toda mi ilusión ahí. Vamos a volver entusiasmados de un viaje muy bonito”.
“El hecho de tener tan cerca al Papa creo que es algo que no se me va a olvidar”, manifiesta, contundente. “Va a ser un regalo para seguir en la fe, contagiando a la gente: saber que Dios está ahí, que pasa por tu lado… El amor existe. Va a ser tan bonito como cuando era chavaluca y me iba a conciertos. Pero a lo grande”, concluye.