Mañana, sábado 20 de junio, la parroquia San Francisco de Santander acogerá un encuentro de oración organizado por la asociación Talleres de Oración y Vida del Padre Larrañaga. «Son unas 40 personas las que están apuntadas», comenta Ana María Aguilar, una de las guías del equipo núcleo de Torrelavega-Santander, «aunque si alguien quiere unirse, puede hacerlo. Basta con que me llame por teléfono, al 601 385 337». Centrado en la figura de san Francisco de Asís, en el marco de su Año Jubilar, estará dirigido por una de las guías de los Talleres. Los asistentes deberán llevar papel y bolígrafo.
«Los Talleres de Oración y Vida del padre Ignacio Larrañaga –explica- son un servicio eclesial que nuestro fundador inició en 1984. Se trata de una nueva forma de evangelización, más viva y con una visión positiva. Es una presentación más vibrante y activa de Jesús, que posee una mayor adaptación a las necesidades de la sociedad actual, y se basa en el amor y lo que este es capaz de realizar, no en el temor ni en el castigo».
«En el Taller -prosigue- se aprende y profundiza en el arte de orar con un carácter experimental y práctico, desde los primeros pasos hasta las alturas de la contemplación. Se puede considerar una escuela de vida, porque el asistente va superando paso a paso el mundo interior de angustias, ansiedades, miedos y tristezas e inundándose de paz como efecto de una vivencia profunda de la fe y el abandono… Poco a poco va haciéndose cada vez más paciente, humilde, sensible y misericordioso».
Ocho guías en la diócesis
En nuestra diócesis, los Talleres están presentes en Torrelavega y en Santander. «Somos ocho guías -indica Ana María- las que actualmente estamos sirviendo en la diócesis. Lo nuestro es la oración, así que nos desplazamos para tratar de dirigir un Taller en aquellos lugares donde nos abren las puertas».
«Los guías -continúa- recibimos una preparación intensiva, llamada ‘Escuela de preparación para guías’, que dura un año, con un manual que dejó escrito el padre Ignacio Larrañaga, y que concluye con la Misa de envío» (en la imagen superior, María Auxiliadora Fernández en la Misa celebrada en la parroquia de Muriedas). «A través de esa formación, se nos transmite el espíritu y las enseñanzas del padre Larrañaga. Además, las guías nos reunimos una vez al mes para vivir un ‘desierto’ de cuatro horas de duración, en el convento de las Carmelitas de Sierrapando».
«El Taller -apunta- consta de 15 sesiones, de dos horas cada una, un día a la semana. En cada sesión hay dos líneas fundamentales: una descendente, Dios habla al hombre, y otra ascendente, el hombre habla con Dios». Porque «somos cristocéntricos. La oración es el fundamento de nuestra espiritualidad. Y nos comprometemos en tres dimensiones: con Dios, con nosotros mismos, y con los demás».
Reconoce que, «la mayoría de las personas que asisten al Taller descubren que Dios es Dios de amor. Nosotras aportamos nuestra experiencia de oración. Y les transmitimos que Dios nos ama, no por lo que hacemos o dejemos de hacer, sino porque somos sus hijos y Él es nuestro Padre. Al tomar conciencia de ese amor que Dios nos tiene es cuando la persona se va transformando, porque se siente amada, querida. Y entonces recibe la sanación interior de las heridas producidas por los sufrimientos que ha tenido. Esto es lo que más nos repiten cuando el Taller termina: que tienen paz en su corazón», concluye.

