Cerca de medio centenar de alumnos del colegio concertado San Vicente de Paúl de Limpias participarán este sábado, 18 de abril, en el Encuentro y Festival de la Canción Misionera. Un evento organizado por Cristianos Sin Fronteras en colaboración con la delegación de Misiones, que se desarrollará con el lema Somos puentes de paz.
María Ángela Echevarría es profesora de música del colegio desde hace 30 años. “Llevamos 22 años participando en estos encuentros -explica-, aunque últimamente lo hacemos dependiendo de dónde se realicen. Nosotros tenemos clase los viernes por la tarde y, como los festivales son en sábado, a veces no nos da tiempo a trasladarnos”. “De hecho -añade- la última vez que asistimos fue hace 3 años, porque era en Bilbao. Hace tiempo, cuando había fase diocesana y fase nacional, nos trasladamos a Soria y a Burgos porque nos habían seleccionado”.
Reconoce que “son muchos los alumnos que han participado en este festival a lo largo de los años. Yo, además de ser profesora de música, colaboro en la pastoral del colegio, y soy catequista de JMV (Juventudes Marianas Vicencianas), una asociación ligada a los padres paúles, de quienes depende el colegio. Eso hace que a los encuentros vayamos grupos numerosos: además de los chicos y chicas de Coro y de Guitarra, que son dos clases extraescolares que llevo yo, también van de JMV”. En concreto, los pequeños que asistirán este sábado al encuentro en Santander “son alumnos que estudian desde 3º de Primaria hasta 1º de la ESO. Irán acompañados de sus padres, y también iremos varios profesores”.
“Desde Cristianos Sin Fronteras nos dan el tema», prosigue. «Este año, Alberto Pereda, que también es profesor de música, ha sido el encargado de componer la letra y la música de la canción que vamos a interpretar. Pero colaboramos todos: otros años la he compuesto yo, o quien pueda… Y siempre se basa en la catequesis que nos pasan desde el movimiento CSF”. El siguiente paso es el ensayo. “Nos ponemos con ellos un mes y medio antes, más o menos”, dice.

Esfuerzos que siempre se ven recompensados. “Cuando había fase diocesana, nos hemos clasificado en alguna ocasión. En concreto, como ya he mencionado, fuimos a la nacional que se celebró en Burgos, y en Soria. Pero en los últimos años no hay concurso: solo el encuentro nacional”. Lo que no impide que sea una de las actividades más esperadas por los alumnos. “En cuanto les damos las hojas para inscribirse, nos las entregan enseguida, cumplimentadas. Los peques están muy emocionados. Para ellos es una salida extraordinaria. Es ilusionante. Y, además, les gusta mucho”, afirma.
Para el colegio, la actividad supone algo más que una salida. “Para nosotros -comenta-, tiene un objetivo catequético y pastoral. De hecho, esa misma mañana comienza el encuentro en torno a una catequesis, que tiene el mismo lema que la jornada, y por la tarde ya se celebra el festival y la vigilia de oración. Y, al día siguiente, la Misa de envío”. “Además -indica-, lo bueno es que no son actividades cerradas: todo el mundo puede asistir tanto al festival como a la vigilia o a la Misa del día siguiente”.
Algo que, asegura, “para nosotros es muy importante. Somos un colegio católico, tenemos 375 alumnos, y vivimos la fe hacia dentro. Pero mostrarte hacia fuera cuesta más. Hoy es difícil que inviten a los niños a eventos para hablarles de Dios. Y este, en concreto, permite, no solo eso, sino que los que realizan actividades musicales extraescolares puedan disfrutar de estar de cara al público. Así que el elemento pastoral juega también un papel muy importante. Porque los niños se ven reforzados: van a una convivencia, con más gente que piensa y vive como tú, y eso es fundamental en su formación. En el colegio hablamos continuamente de Dios, pero es necesario sentirse arropado”, concluye.
