Insignia Pontifical que da el Papa a los Arzobispos metropolitanos en señal de una especial comunión con él, pues es “signo de la potestad de la que en comunión con la Iglesia Romana se halla investido en su provincia” eclesiástica (CIC, c 437,1). Se trata de una banda ancha, con cruces negras; en su parte central está dividida, pasa sobre los hombros y, unida por detrás y adelante, cae sobre el pecho y la espalda. También se llama palio a un dosel portátil, sostenido por cuatro o seis varas largas, bajo el cual va el obispo o presbítero portando el Santísimo (la Hostia consagrada).