Es un punto de doctrina que la Iglesia ha definido de manera muy precisa y solemne, generalmente para subrayar su importancia y destacarla ante los fieles. Los católicos tienen obligación aceptar los dogmas. El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o verdades que tienen con ellas un vínculo necesario. CEC, n. 88 y ss.