Ministro eclesiástico que participa de una manera especial en la misión y la gracia de Cristo. El sacramento del orden lo marca con un sello (carácter) que nadie puede hacer desaparecer y que lo configura con Cristo que se hizo “diácono”, es decir, el servidor de todos. Puede impartir la bendición, presidir una celebración del matrimonio, bautizar, predicar, celebrar exequias y liturgias de la Palabra, pero no puede ni celebrar la Misa, ni confesar. Su función principal es el servicio a los pobres y a la comunidad.
• Hay diáconos -los seminaristas en la etapa final de sus estudios- con miras a ser ordenados sacerdotes.
• Y hay diáconos permanentes, que son ciudadanos, generalmente hombres casados, que han recibido la sagrada orden del Diaconado. CIC, c. 1570 y ss.