La restaurada iglesia de San Pedro Advíncula de Cóbreces, un templo neogótico que recupera su esplendor

Parroquia San Pedro Advíncula de Cóbreces

El pasado mes de julio de 2026 finalizaba una nueva fase de la rehabilitación de la iglesia de San Pedro Advíncula, de Cóbreces.

Como explica Carmen Guardo, “yo no soy de Cóbreces. Pero mis antepasados sí lo son. Yo me eduqué aquí. Aquí estudié Magisterio. Y me casé con un chico de Cóbreces, por lo que quiero mucho a este pueblo, y me siento muy vinculada a él”.  Sentimiento que hizo que ella, y unos cuantos vecinos, se pusieran en movimiento hace 12 años, ante el evidente deterioro del edificio del templo parroquial. “En 2014 hubo un desprendimiento, tanto dentro como fuera del templo. Pero no queríamos que lo cerraran”, confiesa. “Por eso, buscamos formas para evitarlo”.

Ese fue el inicio de una recogida de firmas puesta en marcha por la ‘Asociación para la restauración de la Iglesia de Cóbreces’. “Casi 500 habitantes se unieron a la campaña. Llevamos las firmas al Ayuntamiento, pero nos derivaron al Obispado”. Su sorpresa fue muy agradable. “Éramos tres personas. Pero nos acogieron de maravilla. Y confiaron en nosotros. Aunque el templo es muy grande, y su deterioro era considerable, lo que significa que había que hacer muchas reparaciones. Pero nosotros le echamos valor”, asegura.

“En el cartel de la colecta Pro Templos del año 2015, realizada el 9 de agosto, aparecía una foto de nuestra iglesia”, recuerda emocionada. “El entonces delegado de Patrimonio nos puso en contacto con una persona que nos echó una mano en el proyecto”. En esa primera fase, realizada en 2015, se actuó en la cubierta, por un importe de 85.000€. “Nosotros nos movimos como hormiguitas. Abrimos una suscripción para que los vecinos aportaran, cada uno lo que pudiera. También vendimos lotería. Y se logró tal cantidad que el Obispado colaboró con nosotros aportando 70.000€. Y otros 4.000€ que obtuvimos de una subvención del Ayuntamiento”.

Detalle de la restauración de la torre de la Iglesia de Cóbreces

Reconoce que “estábamos iniciando algo que no sabíamos hasta dónde podría llegar, ya que la obra era enorme. Pero todos los vecinos participaron con mucho entusiasmo”. Tanto que al año siguiente se pintó el interior del templo. “En 2016, el Obispado nos volvió a dar una cantidad importante, y así todos los años, quizás porque ha visto que nos hemos implicado y buscado fondos para contribuir al coste de las obras. Además, en este pueblo hay mucha gente de Madrid, que viene a veranear desde hace años, y que también colaboran, porque ven que el dinero que donan se emplea, y se van haciendo cosas”.

El ábside, el crucero, los paños que hay debajo de las vidrieras, “que son una maravilla, y que están protegidas”, puntualiza Carmen… Todo ello, rehabilitado gracias al Obispado, la Fundación Camino Lebaniego, y el esfuerzo y entusiasmo de los miembros de la Asociación, a través de diferentes iniciativas. Como el mercadillo. “En 2018, logramos recaudar 30.000€”, indica. “Al principio “dábamos información a los vecinos de lo que se iba haciendo. Después, ya no ha sido necesario, porque ven las obras, y no desconfían de nosotros”.

La última fase ha comprendido la rehabilitación de la fachada y parámetros exteriores, lo que le ha devuelto todo su esplendor a este templo neogótico. “Empezamos por el tejado”, evoca Carmen, “y lo último que se ha hecho ha sido la pintura interior y exterior”.

Rosetón iglesia de Cóbreces

Pedro José Villegas Ruiz

En ese afán por conseguir fondos para la rehabilitación del templo, un vecino del lugar, Ricardo Aguirre Gutiérrez, editó el libro La Fundación Pedro José Villegas Ruiz. Un capítulo de la historia de la enseñanza en Cóbreces.

“La historia –comenta Carmen- es muy bonita. Un hijo de Cóbreces, Pedro José Villegas Ruiz, se fue con 11 años a Jerez. E hizo su fortuna con la venta de vino y licores. Pero nunca se olvidó de su tierra. Y, como no tenía hijos, empleó el dinero que había acumulado a lo largo de su vida en beneficio de su pueblo: el Colegio Comercial de los Hermanos de la Salle, edificado en 1881, el de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, de 1872, y la iglesia de San Pedro Advíncula, que comenzó a construirse en 1891. En ese orden: cultura, cultura y religión. Por eso, aprovechando la reconstrucción del templo, los hijos de este pueblo hemos intentado que se conozca su trayectoria, ese corazón grande que tenía, y que quedara en la memoria de cada casa del pueblo”.

Carmen insiste en la importancia de este gesto. “La mayoría de las maestras de Cantabria estudiaron en Cóbreces. Y también muchos de los que estudiaron comercio, y viajaron después a América gracias al marqués de Comillas. Hoy vienen sus descendientes preguntando por esas raíces”. Por supuesto, todos los beneficios obtenidos con la venta del libro han ido destinados a las obras del templo. “También la actualización de los nichos del cementerio ha sido una de nuestras fuentes de financiación”, apunta. “Son pequeñas aportaciones, pero hechas con gran corazón, y con muchos esfuerzos”.

Portada libro Fundación José Villegas Ruiz

Trabajos pendientes

Aunque la iglesia ha recuperado su esplendor, aún quedan tareas pendientes. “Hay que arreglar el suelo del interior. A lo largo de estos años, nos hemos ido documentando. El 30 de agosto de 1881, el Rey de España vino a Cóbreces. Y la Infanta hizo unos dibujos, que aún se conservan. Gracias a ellos se puede comprobar que la iglesia, que no existía entonces, se levantó sobre tierra. Así que, con el tiempo, van saliendo las raíces. Por eso, el suelo necesita una capa de hormigón y emparrillado”, afirma. Además, “hay que seguir con el mantenimiento todos los años”.

Junto a la remodelación física del edificio, está la atención espiritual a los feligreses, que es aún más importante. “Desde el pasado mes de octubre, contamos con un párroco y un vicario parroquial nuevos. Y se ha producido un resurgimiento espiritual en la zona. Hemos tenido muchísima suerte”, remarca.

Interior iglesia de Cóbreces

Ahora, Carmen sueña con ver su parroquia terminada. “Estoy muy satisfecha, porque creo que ha merecido la pena el esfuerzo realizado. Aunque nos haya costado años, y hayamos contado con la confianza del Obispado, desde el inicio. Ya me puedo morir tranquila, aunque no quiero”, sonríe. “Estoy ‘endeudada’ con este pueblo: soy de la parroquia de la Virgen Grande, de Torrelavega, pero estoy adoptada en Cóbreces. Soy lo que soy porque un día vine aquí, estudié Magisterio, y encima me encontré hasta marido en el pueblo”, concluye, feliz.

Obra del arquitecto Emilio de la Torriente y Aguirre, la iglesia de San Pedro Advíncula de Cóbreces es de estilo de estilo neogótico afrancesado. Comenzó su construcción el 8 de septiembre de 1891 y se terminó en 1894, aunque su inauguración fue el 18 de abril de 1897. De planta de cruz latina, cuenta con dos torres en la fachada, bóvedas de crucería, ábside semicircular abierto al exterior por estilizados ventanales y cimborrio octogonal sobre el crucero de color rojo, con vidrieras a modo de linterna que permite muy buena entrada de luz. En la nave central hay unas bellas vidrieras geométricas con arco apuntado, y el coro, a modo de pasadizo entre las dos torres, destaca por su magnífico voladizo artesanal.

Vidrieras parroquia de Cóbreces

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